HOY SE HABLA DE

Lorena, dueña de una cafetería en España: "En un año hemos hecho 138.000 € y me queda en el banco un 8-9 %"

La dueña de Bristol Coffee, en Viladecans, desglosa sin pudor su cuenta de resultados

Su transparencia deja a la vista lo que el relato de "monté mi cafetería y vivo el sueño" suele esconder: que el negocio del café se juega en los céntimos y deja para la dueña menos que un sueldo

Lorena Bristol Coffee
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
redaccion

Redacción El Blog Salmón

Editor
redaccion

Redacción El Blog Salmón

Editor

Lorena, dueña de la cafetería de especialidad Bristol Coffee, en Viladecans (Barcelona), ha hecho algo insólito en hostelería: enseñar los números. "En un año hemos hecho 138.000 euros y me queda en el banco un 8-9%", resume en el podcast de Eric Ponce, recogido por El Español. Traducido: de cada 100 euros que entran por la barra, ocho o nueve acaban siendo suyos.

Los datos, que detalla sin reservas, dibujan una cuenta de resultados de manual. La cafetería factura entre 11.500 y 12.000 euros al mes; los gastos fijos (alquiler, sueldos y seguridad social) se llevan de 7.000 a 7.500 euros, y los variables (1.500 euros de café, 300 de leche fresca de granja, más refrescos, bubble tea y repostería) elevan el total a entre 9.000 y 10.000 euros mensuales. El punto de equilibrio (la caja mínima diaria para no perder dinero, el break-even en la jerga) lo fija en 470 euros al día.

El margen se juega en los céntimos. Un café le cuesta 55 céntimos y lo vende a 1,80 euros, un salto que parece enorme hasta que se le restan el alquiler, las nóminas y la maquinaria: "si me lo compras a mí, no tienes margen, no vas a durar", recuerda que le advirtió un antiguo jefe. Por eso apuesta por la repostería casera, donde el margen respira (un 40% en las galletas que hornea, hasta 70 al día en invierno, frente al 55% de los croissants comerciales) y por las redes sociales: "cada vez que publico algo, la gente viene a pedirlo", explica. Invirtió 105.000 euros, ya ha devuelto el préstamo del banco y calcula recuperar toda la inversión en tres años.

Un 8-9% que no es lo que parece

Aquí conviene coger la calculadora. Ese 8-9% de 138.000 euros equivale a entre 11.000 y 12.400 euros al año, alrededor de mil euros al mes. Sobre los 105.000 euros invertidos es una rentabilidad de en torno al 11%, superior a la de un depósito bancario, pero ese "beneficio" no es una renta pasiva. En un local que Lorena abre a las siete de la mañana y cierra a las ocho y media de la tarde seis días a la semana, con el par de empleados ya cubiertos por las nóminas que figuran entre los gastos, todo apunta a que ese porcentaje es, en la práctica, su propia retribución: una por debajo del salario mínimo, que el Real Decreto 87/2025 fijó en 1.184 euros brutos al mes en catorce pagas, 16.576 euros al año.

Su 8-9% no es siquiera un mal dato dentro del sector, sino más bien lo normal tirando a ajustado. La referencia habitual del margen neto en hostelería se sitúa entre el 5% y el 15%, y en cafeterías y bares suele rondar el 10-15% por su menor coste de materia prima. Es decir, Lorena está en la parte baja de lo que se considera saludable, y aun así encadena caja suficiente para haber saldado ya la deuda: una cuenta que a muchos no les sale.

El café, en máximos que no se veían desde 1977

El contexto tampoco acompaña. El grano que compra a 55 céntimos la taza sale de un mercado disparado: el café arábica subió en torno a un 70% en 2024 y tocó máximos que no se veían desde 1977, arrastrado por la sequía en Brasil y la caída de la cosecha, mientras el robusta se encarecía casi un 170% en la última década. A la materia prima se suman el alquiler, la leche, la energía y la cuota de autónomos, la misma tenaza que ha empujado a otros hosteleros a medidas defensivas como prohibir el pago con tarjeta para ahorrarse las comisiones sobre cafés de poco más de un euro.

Sobrevivir donde desaparecen los bares

Que a Lorena le salgan las cuentas es, de hecho, la excepción que confirma la regla. España pasó de 188.000 bares en 2013 a 163.890 en 2024, una pérdida del 12,8%, lastrada por la inflación de costes, la falta de relevo generacional, el encarecimiento de los alquileres y las cuotas de autónomos, e incluso por el teletrabajo, que se ha llevado por delante el café de media mañana. En ese hueco han entrado unas 2.000 cafeterías de especialidad como la suya entre 2023 y 2024, con grano molido al momento y sin necesidad de cocina.

Imagen: captura Eric Ponce

Inicio