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La ambigüedad en materia de energía nuclear del ejecutivo

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Nuestro presidente se declara manifiestamente en contra de la energía nuclear con todas sus consecuencias. En la actualidad, tiene ya encima de la mesa el informe favorable del CSN sobre Garoña y tiene que decidir próximamente sobre la prórroga en sus instalaciones.

La apuestas decididas del ejecutivo van encaminadas a potenciar las energías renovables y desterrar la energía nuclear de nuestras fronteras. Si actuamos de manera acorde a esta postura y a la potenciación de políticas de desarme nuclear a nivel mundial ¿por qué se firma un acuerdo con China para la cooperación en los usos pacíficos de la energía nuclear?

Este tratado se firmó en el año 2005, del puño y letra del entonces Ministro de Industria José Montilla y ha entrado en vigor ahora, que ha sido publicado en el BOE el pasado 4 de junio. El tratado en cuestión deja muy claro que no se podrá dar ningún uso armamentístico nuclear a ninguno de los suministros, patentes, materiales o estudios que incluye el acuerdo, pero en este caso particular nos encontramos con dos circunstancias:

  • China es una dictadura y no se puede definir como una política estable en el tiempo.
  • Corea del Norte es una amenaza nuclear directa de China, y los reactores nucleares pueden fabricar misiles y bombas con carga atómica, por mucho tratado de desarme nuclear que haya firmado China.

Fuera de reflexiones geopolíticas internacionales, mediante este tipo de acuerdos, se favorecen las importaciones y exportacíones de aplicaciones y tecnología nuclear, como por ejemplo el contrato que firmó ENSA por 14 millones de euros para fabricar una parte de una central nuclear China.

Con este tipo de acuerdos internacionales, el ejecutivo nos despista. Si queremos desterrar la tecnología nuclear de nuestras fronteras ¿para qué queremos estos acuerdos bilaterales?.

Quizá queremos potenciar una industria nuclear sin centrales nucleares y sin poder crear verdaderos centros de innovación y avance tecnológico en estos campos, con lo cual no se para qué queremos este acuerdo. Este tipo de ambigüedades sólo inducen a pensar que no tenemos una política definida en materia energética ni tecnológica afín a la industria nuclear. Seguimos funcionando por la inercia del movimiento.

Vía | BOE – Acuerdo España-China para la cooperación en los usos pacíficos de la energía nuclear (PDF)
Imagen | leoplus
En El Blog Salmón | Sebastián, Garoña y el cierre de los 1.000 millones de euros

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