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El blanqueador

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Como es domingo, son las 00.30 horas y dudo que por la mañana deseéis ojear un artículo exageradamente serio, voy a permitirme el lujo de fantasear, y de esta forma descubriros un mundo mejor... un país donde la clemencia estuviera en el orden del día y donde los favorecidos no lo fueran gracias a las loterías del Estado o premios obtenidos previo mensaje SMS.

He pensado que de la misma forma que se indulta por Decreto del Gobierno, y por lo tanto se extingue (perdonando la pena) la responsabilidad del reo; podría existir otro tipo de gracia, aquella que previo azar diera como resultado un premio fiscal. El afortunado o afortunada serían merecedores de un año sin impuestos (una especie de amnistía fiscal subjetiva). Si existiera un regalo estatal de similares características ¿Qué sucedería?

La verdad es que a primera vista puede parecer que ese premio tiene más o menos importancia en función de la riqueza o ganancias que pueda obtener el beneficiado: no es lo mismo que se gratifique a un conserje que a un consejero. Al ser los tipos impositivos progresivos, cuantas más ganancias mayor es el premio obtenido u otorgado.

Pero la incógnita no sería tanto el alcance del premio en función de la renta del sujeto premiado, sino más bien la repercusión que semejante privilegio provocaría. ¿Podéis imaginar qué pasaría si en el mundo existiera una sola persona (no más) con la capacidad de generar rentas exentas de cualquier impuesto? ¿Puede vuestra imaginación ser capaz de proyectar un sujeto, que sin ocultar sus ganancias no pague un solo euro en tributos?

En mi mente veo un blanqueador. Un profesional de la atracción dineraria, un "prostituto" fiscal. Sería el personaje más buscado, más cotizado y más ansiado de acaudalados y opulentos transgresores de las reglas de la economía. Los paraísos fiscales serían un chiste del pasado, países cuyo único activo sería su seductor nombre: Seychelles, Barbados, Cabo Verde, etc.

Si la amnistía fiscal existe, y cuando sucede suele ser general, ¿Qué impide una amnistía tan particular? La solución pasaría por nombrar a los agraciados una vez finalizado el ejercicio fiscal.

PD. Ojo con nombrarlos con posterioridad al cierre del ejercicio fiscal (la información puede ser sinónimo de corrupción), mejor será que se sortee en ese momento...

En El Blog Salmón | Rico al instante: no gracias, El blanqueo de capitales como una de las bellas artes, Fraude fiscal, blanqueo de dinero y evasión de capitales

Imagen | Galería de Ground.zero

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