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Cuatro tópicos sobre la economía sumergida

Cuatro tópicos sobre la economía sumergida
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Acabo de tener el placer de participar en el programa El Público, presentado por Jesús Vigorra en Canal Sur Radio. La temática de hoy versaba sobre la necesidad y tolerancia que se tiene que mostrar frente a la economía sumergida, agudizada en tiempos de crisis y puesta de moda otra vez a raiz de las declaraciones de Corbacho.

Este programa es un programa muy participativo pero me he dado cuenta que existen una serie de factores y creencias muy extendidas para lanzar generalidades y no admitir algunos aspectos por el mero hecho de que se desconocen. Veamos algunos tópicos sobre la economía sumergida:

Empleados de hogar

Todas el régimen de empleados de hogar trabaja en economía sumergida. Falso, puesto que la afiliación a la Seguridad Social de dicho régimen es la única que ha subido, junto con régimen agrario durante el año 2009 alcanzando los 289.456 afiliados.

Y como punto principal, destaco que los trabajadores del régimen de empleados del hogar no tienen obligación de alta laboral si no sobrepasan las 72 u 80 horas mensuales y por tanto no tiene porqué emitir ningún tipo de factura ni justificante sobre pago de salarios. Otra cuestión es que el propio empleado de hogar declare las pocas o muchas horas que destine a su trabajo en su declaración de la renta, extremo que dudo, pero el generador de economía sumergida en estos casos no es quien paga sino quien recibe.

Autónomos ¿con IVA o sin IVA?

El albañil que hace una chapuza, el herrero, el comerciante, la academia o el dentista... todos estos colectivos son unos defraudadores natos por definición dado que no emiten facturas. Falso, porque se obvia la tributación en módulos y cómo todos estos profesionales tienen asignado un porcentaje fijo de ingresos e IVA, (con matices, pero a efectos prácticos exentos de emitir facturas).

Sin olvidar actividades exentas del impuesto como son las academias de enseñanza, servicios sanitarios y médicos o servicios que por defecto cobran con IVA incluido como comercio al por menor o taxis, o el gran grupo de regímenes especiales que repercuten sólo el IVA sobre el margen como objetos usados, oro o agricultura con tratamientos específicos. En esos casos, el engaño proviene del desconocimiento del cliente final, no del fraude que realiza el autónomo en módulos dado que no existe fraude fiscal en primera instancia.

El empresario que no da de alta a los empleados

Como todas las generalizaciones, se peca de exceso. En el campo de la empresa hay empresarios y empresarios, al igual que trabajadores y trabajadores. Más de un trabajador se queja de pagar mucho a Hacienda, del alto porcentaje que le retienen en nómina o cómo puede despirtar ingresos para que el juez no lo cruja con la pensión compensatoria o alimenticia de su divorcio.

La presión en estos extremos también existe, sin olvidar claro está, que si se aumentan los ingresos en exceso, se pierde el derecho a becas, subvenciones y demás prebendas que se obtienen por dinero público. Gran parte de los empleados solicitan cobrar en negro por todos estos motivos y hay gente que es una verdadera optimizadora fiscal y rapiñadora de dinero público mediante este sistema. Tan culpable es el trabajador que lo solicita como el empresario que lo consiente.

El comercio electrónico es un foco de fraude

Citando por ejemplo a eBay entre otras. Falso, puesto que las transacciones económicas entre particulares aunque tengan ánimo de lucro no tiene porqué ser actividad económica empresarial y sujetas a IVA. Otra cosa es que el vendedor puntual de objetos de su propiedad declare el correspondiente incremento patrimonial en IRPF, pero claro en ese caso, esa persona pasa a ser el más tonto de la clase.

Sin confundir claro, al vendedor dedicado al comercio que no está dado de alta si es español y opera desde territorio español. En ese caso, comete fraude al igual que si monta una tienda física y no se da de alta en Hacienda. Por contra, las compras al extranjero, tienen la consideración de importaciones y ahí la picaresca quién la pone en juego es el comprador dado que solicita que se le envíe el artículo como si fuera una muestra o un regalo para evitar pagar los correspondientes impuestos.

Como vemos, siempre echamos la culpa del fraude al empresario, al titular de un domicilio que cuenta con un empleado de hogar 5 horas a la semana o al vendedor de artículos por internet. Es importante conocer los mecanismos legales y tributarios antes de lanzarse a pecho descubierto a señalar a todo el mundo como defraudador nato.

En El Blog Salmón | Yo colaboro con la economía sumergida Imagen | Randradas

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