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Cuidado con los préstamos vinculados

Cuidado con los préstamos vinculados
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Hace unos años y en pleno verano hubo una noticia que tuvo bastante relevancia en los medios de comunicación, quizá porque en verano hay menos noticias. Se trataba del cierre de unas academias de inglés, Opening English School y Wall Street Institute. La noticia no fue en sí el cierre de estas academias, sino que los alumnos tuvieron que seguir pagando las clases a pesar de que ya no las recibían.

La explicación está en que los alumnos no pagaban directamente a la academia una cuota mensual, sino que pagaban un préstamo a una entidad financiera que a su vez pagaba de golpe los servicios prestados al alumno por una cantidad de tiempo establecida a priori. Es decir, los alumnos, al firmar el compromiso de asistir a la academia, firmaban un préstamo con una entidad financiera, y esta entidad pagaba a la academia el importe de x meses que el alumno iba a asistir a las clases por adelantado. Esto es un préstamo vinculado.

El problema surge cuando la academia cierra antes de tiempo y se lleva el dinero. La entidad financiera sigue reclamando el pago de las cuotas a los alumnos, ya que ellos han pagado a la academia una cantidad y el alumno tiene que devolverla. Esto no es legal, ya que el préstamo está vinculado a la prestación de servicio, pero reclamarlo es complicado.

Leo hoy en la prensa que ha sucedido algo parecido en una clínica dental, ya que han cerrado, no han avisado a sus clientes y han dejado a unos cuantos con préstamos contraídos por tratamientos de muchos meses que no van a recibir. Ahora, cuando intentan dejar de pagar las cuotas, la entidad financiera que concedió los préstamos les reclaman que paguen, y van a tener que luchar por dejar de hacerlo.

Mi consejo es no aceptar estos préstamos vinculados, ya que aunque son perfectamente legales y a la postre, reclamando, recuperaremos el dinero que paguemos por un servicio no recibido, da muchos quebraderos de cabeza. Y el tiempo es dinero. Si nos ofrecen este tipo de préstamos, es mejor irnos a otra parte. Y si vamos a pagar un servicio a plazos, cuidado con lo que firmamos que a veces los camuflan o no informar correctamente, como sucedió en el caso de las academias de inglés.

En El Blog Salmón | La crisis de las academias de idiomas Vía | El País Más información | FACUA Imagen | matze_ott

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