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La virginidad a subasta

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Imitación. El ser humano tiende a imitar a sus semejantes una y otra vez. ¿Falta de originalidad, necesidad de sentirse aceptado por el grupo, estrategia evolutiva de adaptación al medio como suerte de benchmarking? Quien sabe. Para muestra un botón: en los últimos años se han reproducido anuncios, ofertas, etc, de subastas en las que mujeres, y también algún varón, ofrecían su virginidad al mejor postor. Y parece que es un fenómeno al alza, en cuanto a su exposición pública y mercantilización, ya que desde la noche de los tiempos, en numerosas culturas, ha sido una condición codiciada y valorada.

Hace unos días hablaba acerca de las subastas, de la pretendida irracionalidad que algunos señalaban que se producía en ellas. Ya comenté que tenía mis dudas sobre esas críticas. Soy de los que creen que no se trata tanto de tener la razón, como de tener cada uno sus razones. Pues bien, me preguntaba cuales son las razones que pueden llevar a alguien a pujar en una subasta de estas características, que impulsa a ofrecer fuertes sumas económicas por dicho producto/servicio/experiencia. Partiendo desde mi percepción subjetiva, que es que no le veo nada especialmente interesante al tema, deduzco distintas posibilidades que justifiquen este comportamiento económico.

  • El marketing de la escasez, bien conocido por los gurus de la mercadotecnia. Aquello que es raro, infrecuente, limitado, dispara su valor. Pues bien, respecto a la virginidad está claro que la propia dinámica de las relaciones humanas, sociales, vamos, que la gente no esta por esperar llegar incólume al tálamo nupcial. en definitiva,un canto al por-que-yo-lo-val-go, al sibaritismo, al desmarcarse de los demás, el ser capaz de tener acceso a algo que los demás no, o no en la misma cantidad o de la misma manera.
  • La técnica del descreme, otra arma de marketing, muy vinculada a la anterior.. Los profesionales saben bien que la gente está dispuesta a pagar un sobreprecio por ser los primeros en poder disfrutar de una nueva tecnología, de un nuevo servicio. Si entendemos la virginidad como tener una membrana más o una membrana menos, está claro que el asunto es de por si escaso. O se tien o no se tiene. Bueno, o al menos era asi hasta que llego la cirugía reparadora.
  • El marketing del miedo, o la venta de una supuesta seguridad. Casi tan viejo como el tema del que tratamos es el uso del miedo como herramienta de motivación.Me pregunto si habrá gente que este dispuesta a pagar dichas cantidades por la mera creencia de estar a salvo de determinadas enfermedades. Espero por su salud que no sean muchos. Claro que igual la seguridad no es física, igual es emocional, y lo que buscan es un partenaire inexperto ante el que no quedar en evidencia. Da igual, el problema me parece que sigue siendo similar.
  • La búsqueda de la celebridad, de los cinco minutos de gloría. Habrá quien busque la cámara, la autopromoción, su espacio warholiano en nuestra sociedad, y para ello lo mismo le da pujar por virginidades que apuntarse a un reality. Y puestos a pensar en ello, creo que en buena parte de las supuestas subastas, quien ofrece su virginidad, lo que acaba persiguiendo es esto mismo.

Más información | El Mundo, La Vanguardia
En El Blog Salmón | La economía de la escasez y un ejemplo con el iPod, eBay Express, de la subasta a la tienda democratizadora

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