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Vida sana y finanzas sólidas, ¿en qué se parecen?

Vida sana y finanzas sólidas, ¿en qué se parecen?
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¿Has intentado alguna vez tener una vida sana? ¿O arreglar tus finanzas? Ambos son unos deseos, unos propósitos de año nuevo o de cumpleaños frecuentes. Queremos ahorrar o perder peso, arreglar esa parte de nuestra vida con la que no estamos contentos. Pero en la práctica sucede que muchas veces, por mucho que nos lo proponemos, no conseguimos ninguno de los dos objetivos.

Además sucede que muchas veces las personas que consiguen uno de los dos objetivos no suelen conseguir el otro. Estoy aburrido de oír quejas en los vestuarios del gimnasio de bajo coste al que voy sobre el dinero, mientras que muchas veces vemos ser atendidos por el director a personas cuyo aspecto físico delata que su salud es cuanto menos mejorable.

Finanzas y salud requieren fuerza de voluntad

Tanto finanzas como la salud requieren fuerza de voluntad. Todos sabemos lo que tenemos que hacer si queremos una mejor salud (comer sano y hacer ejercicio), o unas buenas finanzas (ganar dinero, ahorrar e invertir sabiamente), pero también es cierto que ambos aspectos de nuestra vida requieren fuerza de voluntad, del dicho al hecho hay un trecho, y suele ser bastante grande.

Puede suceder que como indican algunos estudios, parece que la fuerza de voluntad se agota tras múltiples usos en el día a día. Esto se comenta como una justificación e por qué las personas en una mala situación económica toman malas decisiones financieras, muchas veces porque agotan su fuerza de voluntad con las situaciones del día a día (esto es un tema para otra ocasión). No obstante, también hay quien opina (como muestran estudios más recientes) que fuerza de voluntad no se gasta como se creía.

Existe una industria dedicada a que no lo consigas

No es que la industria conspire para que tengamos unas malas finanzas o para que tengamos una salud mala, pero las técnicas de marketing y la competitividad en mercados saturados hacen muy difícil conseguir clientes. Además los clientes más impulsivos son los más beneficiosos.

En el caso de las finanzas además los actuales tipos bajos de interés, hacen que los bancos estén deseando prestarnos dinero. Por ejemplo cada pocos días estoy recibiendo mensajes de financieras ofreciéndome préstamos al consumo. Si vamos a comprar cualquier producto o servicio que se pase de los gastos diarios (un vehículo, vacaciones, servicios de estética…) se nos ofrece financiarlo en el mismo establecimiento (a veces incluso no se nos quiere vender el producto sin financiar). ¿Quieres comprar algo? Lo tienes.

Mientras somos bombardeados por publicidad de comida poco saludable y de restaurantes que tampoco ofrecen un mejor menú. ¿Quieres algo delicioso e insano? Lo tienes. No hay que culpar sólo a la industria, también son nuestras decisiones como consumidores (endeudarnos en vez de ahorrar y preferir ingerir carbohidratos con grasa a proteínas y verduras) los que hacen que las empresas se adapten a lo que les pedimos.

Es muy probable que en tu entorno no te apoyen

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Adicionalmente lo más probable es que en tu entorno no te apoye ni ahorrar ni comer sano. Lo más probable es que apoyen que te compres un coche nuevo crédito, pero no que ahorres para un viejo segunda mano fiable. Al igual que si sales a cenar con ellos, no les gustará ver que eliges una ensalada con pechuga de pollo mientras que ellos eligen las hamburguesas con bacon y queso fundido. Tampoco que vas al gimnasio en vez de ir de cañas o que estés revisando productos financieros.

Nuestras relaciones sociales están construídas en torno a comportamientos que no son los más saludables ni tampoco los más adecuados para ahorrar. Así que lo más probable es que tanto si quieres correr una maratón como si quieres ahorrar para la entrada de una casa, tu entorno, sin tener mala intención, te va a boicotear.

No pain, no gain

Tanto tener una vida sana como unas finanzas sólidas requieren sacrificios. No sólo en el lado de no gastar y comer sano, sino de invertir y tener una vida activa. Por ejemplo se quejaba la cuenta de Twitter SinAzucar de que la gente le pide algo que sea dulce, no tenga azúcar, no tenga edulcorantes ni sea fruta. En la práctica no hay nada así.

Por otro lado los que escribimos aquí estamos cansados de que en nuestro entorno se nos pregunte por un producto financiero en el que invertir que no tenga riesgo, pero que sea más rentable que lo que obtienen en un depósito en el banco. No se puede tener lo uno sin lo otro, pero como tampoco se quiere oír esta respuesta, muchas veces acaban comprando lo que les sugiere el comercial de turno, que puede que no les haya contado toda la verdad al respecto.

Requiere aprender a contentarte

Cuando uno quiere comer sano se acaba de dando cuenta de que o consigue aprender a disfrutar de una ensalada, unas verduras al vapor con tal vez ajo y pimienta para darles sabor o de carne magra a la plancha, o es muy difícil hacerlo. Con el tiempo llega un momento en el que la combinación de comida sana se convierte en lo habitual y no vemos las demás opciones.

Con las finanzas sucede algo parecido. Quizás queríamos un deportivo último modelo, pero un utilitario nos lleva y nos trae. Quizás nos gustaría ir de vacaciones a hoteles de cuatro estrellas en primera línea de playa, pero muchas veces un establecimiento más sencillo nos permite dormir igual de bien y disfrutar del destino. Puede que no estemos disfrutando de un restaurante que aparece en la guía Michelin, pero un picnic en un parque nos siente bien y nos permita emplear el dinero en otras cosas.

Recientemente El País ha publicado sobre como los españoles ahorramos pocos e invertimos mal. Algo que ya comentamos en su momento, pero que sigue siendo de actualidad. Además la obesidad y en concreto la obesidad mórbida y la obesidad infantil crecen en España, causando enfermedades coronarias y cáncer. Las malas finanzas personales y la mala salud, ambas causan problemas que crean mayor presión en el estado del bienestar, por lo que deja de ser un problema individual a ser un problema de todos.

En El Blog Salmón | Inversión en tiempos de tipos bajos, el primer libro de El Blog Salmón, 25 errores financieros que debes evitar a toda costa

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