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Altas tasas de desempleo ponen cautela al G-20

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El G20 no se dejó arrastrar por la euforia bursátil y lejos de participar del jolgorio, los ministros de finanzas reunidos en Londres el fin de semana señalaron que “las tasas de aumento del desempleo están provocando una crisis muy difícil". Si bien hay acuerdo en que la velocidad de la caída se ha atenuado, también hay consenso en que la recuperación sigue siendo frágil. El aumento del desempleo en todo el mundo es un síntoma preocupante, y su persistencia puede llevar a la crisis a niveles muy complejos.

Esto indica que la recesión no ha terminado. Si bien “lo peor ha quedado atrás”, las bases de la economía mundial siguen siendo débiles. Ya tocamos fondo, pero seguiremos ahí y llegará el momento en que hasta las estadísticas nos jugarán una mala pasada. Esto es así porque una recesión se conoce técnicamente como dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo. Lo que significa que apenas el crecimiento sea positivo, la recesión habrá terminado para efectos estadísticos, lo que es ciertamente un error. Países como el Reino Unido o Japón han tenido cinco trimestres de crecimiento negativo continuo y en estos casos una cifra positiva está lejos de representar un retorno a la normalidad. De ahí la cautela del G20, quienes han expresado su preocupación por la magnitud del desempleo, más aún cuando las cifras oficiales distan mucho de acercarse a las cifras reales. En Japón, la tasa oficial de desempleo es del 5,7%, pero la tasa real supera el 12,2%. En Estados Unidos la tasa oficial está en el 9,7%, pero datos más rigurosos la instalan en el 16,8%, más de 15 millones de desempleados.

Todo hace prever que el crecimiento de los próximos años seguirá muy por debajo del existente previo a la crisis. Y aquellos que han perdido sus ahorros de toda una vida no volverán a la normalidad antes de dos a cuatro años. De acuerdo a la OCDE, durante varios años, el crecimiento se estabilizó en torno al 5%, como el año 2007 cuando alcanzó el 5,2%, con un desempleo del 6% mundial (189 millones de personas) y el 65,5% de los mayores de 15 años con empleo. Aunque según la OIT, las condiciones del trabajo no eran buenas, con la crisis han sido mucho más dañadas.

Los analistas de la Organización Internacional del Trabajo calculan que hace dos años, más de la mitad de los trabajadores en todo el mundo no tenían acceso a la seguridad y los beneficios del trabajo remunerado. A pesar de la disminución, hasta el año 2007, en el número de trabajadores pobres (definidos como los trabajadores que ganan menos de 2 dólares diarios), la cifra sigue siendo elevada, y representó el 43,5 por ciento en 2007 frente al 53,8 por ciento de 1997. El 2007, 45 millones de puestos de trabajo fueron proporcionados en el mundo, la mitad de los cuales fue en Asia, donde se concentran las mayores tasas de crecimiento global.

La crisis, iniciada hace dos años, pone en peligro dicho avance y demuestra que toda la economía mundial fue víctima de una gigantesca burbuja especulativa, producto de una farsa económica. Basándose en los datos del mercado de trabajo de hace dos años, y teniendo en cuenta el crecimiento de la fuerza de trabajo en todo el mundo, la tasa media de desempleo será de aproximadamente 9 por ciento este año, más de 240 millones de personas.

A pesar de los diversos cambios en el nivel de los sectores productivos, el número de personas que trabaja en la agricultura pasó de 42,4% al 34,9%, en la década citada, alimentando un aumento del empleo en el sector de los servicios del 37,5% a 42,7% mientras que las tasas de empleo en el sector manufacturero se mantuvo estable entre los 21,1% y 22,4%. Esto, teniendo en cuenta el cierre de muchas fábricas en los países desarrollados y el establecimiento de nuevas industrias en los países de mercados emergentes.

Frente a estos hechos, no será posible para los diversos sectores de la economía reintegrar a todos los desempleados que perdieron su empleo. El sector servicios es el más escalable que puede asimilar nuevos puestos de trabajo a medida que crece en sintonía con otros sectores productivos. Dos nuevos puestos de trabajo se crean en el sector de los servicios por cada nuevo puesto de trabajo en la manufactura. Pero es este sector justamente el que enfrenta enormes dificultades para recuperar su vigor incluso en los países de mercados emergentes como China, India, América Latina y Rusia, debido a la estrecha interdependencia entre la solidez industrial y la demanda mundial.

Los paquetes de estímulo fiscal (estimados ya en cinco billones de dólares) no serán capaces de absorber la mano de obra abandonada por el sector privado. Y el gasto en infraestructura sólo creará puestos de trabajo de mano de obra no calificada. Esto significa que la recesión continuará principalmente por la incapacidad de la economía global para proporcionar las oportunidades de empleo que se requieren para salir del estancamiento.

Imagen | Bogdanz

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