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El impacto cuantitativo de los estímulos fiscales

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La crisis financiera provocó una fuerte caída en la demanda global, hecho que obligó a los gobiernos a adoptar medidas reactivadoras para evitar un desplome mayor de la actividad económica y sostener la demanda. La aparente reactivación de los últimos meses es producto de esa contundente inyección de recursos fiscales. Estas medidas reactivadoras fueron sugeridas por el FMI y acordadas en las cumbres del G-20 de Washington pero, sobretodo, de Londres.

Aunque no existe aún un consenso sobre los impactos cuantitativos de los diferentes paquetes de estímulos aplicados en las economías del mundo, hay acuerdo en que estos planes han funcionado restableciendo la actividad y evitando un caos mayor. De las tres opciones: i) no hacer nada y esperar el desplome total, ii) reactivar con fuerza la actividad; y iii) actuar discrecionalmente, primó la última opción. De ahí que los resultados sean aún muy tímidos y que la actividad aún no sea capaz de autovalerse. A continuación, algunos de los paquetes de estímulo que han permitido a la economía mundial mantenerse en la línea de flotación (UCI) y salir del coma profundo tras el colapso financiero que estalló a mediados del año 2007. En primer lugar, hay que aclarar que el mayor plan de estímulo no estuvo en los Estados Unidos (el país epicentro de la crisis) sino en China. Los 586.000 millones de dólares representan el 12,9% del PIB del gigante asiático, una cifra que nos permite comprender la rápida recuperación que tuvo la economía de ese país, y el impulso generado a las economías emergentes por la compra de materias primas. La teoría del desacople funcionó producto de la inyección directa de recursos a la vena del comercio de materias primas de América Latina, especialmente Brasil.

El paquete de estímulo de Estados Unidos fue de 787.000 millones de dólares, lo que permite comprender por qué este país fue el primero en comenzar a mostrar signos de recuperación. A la inversa, los países europeos se empantanaron producto de su delicada situación fiscal. Francia y Alemania aplicaron planes contundentes. El resto, sólo pudo con tímidos esfuerzos como el caso de Italia, cuyo plan de estímulo fue de 0,3% del PIB, o el Reino Unido con un plan 1,3% del PIB. Alemania destacó claramente con su paquete de medidas por 110.000 millones de dólares, equivalente al 2,8% de su PIB. No es casualidad, por lo tanto, que Alemania y Francia fueran los primeros países de la UE en salir de la recesión.

Sin embargo, y de acuerdo al FMI, los planes de estímulo ascienden a 2.000 millones de dólares, equivalente al 1,4% del PIB mundial, una cifra que está por debajo del recomendado 2% del PIB mundial. Por eso que el impulso está quedando a medio camino y la economía no tomará el ritmo que le de sostenibilidad en el tiempo, y se verá enfrentada a un nuevo aterrizaje forzoso.

El 15% de los estímulos fiscales se aplicaron el año 2008; el 50% el año 2009 y el 35% restante este año. Dada la precaria situación del empleo y los altos niveles de endeudamiento, no se requiere gran imaginación para advertir que una vez agotados los planes de estímulo (mayo-junio) la economía volverá a sufrir una fuerte zambullida. Esto es porque aún no existe una estrategia real de salida para la crisis. Al ser incompletos, los planes de estímulo han funcionado como parches, y todo parche tiene una corta vida. Es como la medicina mal aplicada o interrumpida. Eso mismo ocurrirá con la recuperación.

Imagen | Lisa Brewster

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