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La Eurozona coquetea con la deflación

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En los últimos meses hemos visto como la evolución de los precios de la Eurozona ha ido descendiendo paulatinamente. En el mes de mayo la evolución del Índice Armonizado de Precios al Consumidor (IPCA) avanzó un 0,1% y para el mes de junio se espera una evolución del 0,3%.

En los últimos meses ha habido una caída intensa en la evolución dinámica del nivel de precios y es que en el mes de febrero partíamos de una evolución positiva del 1,2% a nivel europeo.

Estos niveles nos llevan a que los precios se encuentran a un ritmo de avance no visto en los últimos cuatro años y lejos del ojetivo del Banco Central Europeo cercano al 2% en el mediano plazo. Y es en este punto en el que se empieza a plantear la idea de que Europa pueda entrar de nuevo en una etapa deflación.

Por todo ello, se está ejerciendo una presión sobre el Banco Central Europeo (BCE) de Christine Lagarde para evitar que la región caiga en la deflación, con consecuencias para las deudas contraídas, el empleo y el nivel de vida.

Un escenario de deflación es fatídico para el BCE porque cuando se entra, los precios siguen bajando y puede ser difícil de detener, lo que desencadena una viciosa espiral descendente y lleva a alejarse cada vez más de sus objetivos.

Puede tentar a los consumidores a retrasar el gasto en previsión de una disminución de los precios en el futuro, lo que hace que los costes se reduzcan aún más. En última instancia, esto puede afectar al empleo si los salarios no se ajustan junto con los precios, lo que obliga a las empresas a reducir los costes mediante la supresión de puestos de trabajo.

Riesgos desinflacionarios

La caída en el avance de los precios ha estado fundamentada por el hundimiento de los precios de la energía tras el desplome del petróleo. Aún con ese factor central presente, existen diferentes riesgos desinflacionarios que valora el BCE.

Euro Area Annual Inflation And Its Main Components June 2010 June 2020 Estimated

El primer riesgo es que la contracción sincronizada en las economías de todo el mundo, y el probable ritmo asíncrono de recuperación, podrían deprimir severamente el crecimiento y la inflación. Esto pone una responsabilidad mucho mayor en lograr una fuerte recuperación interna.

Otro riesgo lo encontramos en el mercado laboral. **Y es que lo peor del impacto en los mercados laborales puede estar por venir. Según las estimaciones del BCE, la tasa de desempleo de la Eurozona podría superar el 10% en el tercer trimestre. Es posible que algunos trabajadores no puedan regresar a sus trabajos y es probable que la contratación se mantenga moderada.

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El tercer y último factor de riesgo, es la mayor incertidumbre y su efecto sobre la inversión y el consumo que presiona a la baja los niveles de precios. Ante tal incertidumbre, muchas empresas posponen el gasto de capital. Del mismo modo, el consumo de los hogares ha caído, llevando la propensión a ahorrar a máximos históricos. Esto refleja en parte el "ahorro forzoso", ya que durante el confinamiento las personas no han podido gastar lo mismo en tiendas o restaurantes. Pero también estamos vemos importantes ahorros de precaución.

El BCE hace volar su balance

Por ello, el BCE actuó. En junio decidió aumentar y ampliar su progra de compras de emergencia para la pandemia (PEPP). La autoridad monetaria lo está dando todo... Para combatir el impacto económico del virus y un hipotético escenario de deflación se está impulsando el balance del BCE, ha reducido el riesgo de los activos y los tipos de interés en toda Europa y apoya indirectamente los mercados de valores, sobre todo en los países periféricos de la UE.

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En concreto, se decidió aumentar la dotación del programa de 750.000 millones para el PEPP en 600.000 millones, llegando a un total de 1,350 billones.

Nos encontramos con un BCE ultra inervencionista. El banco central tendrá el balance de mayor crecimiento entre los bancos centrales del G6 en los próximos 18 meses superando los 8 billones de euros a finales de 2021, hasta el 70% del PIB.

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