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La hora de la "trampa presupuestaria"

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Aunque ayer Paul Krugman hablaba sobre las trampas politicas del estímulo económico, señalando que los estímulos han sido insuficientes dado que minimizaron desde un principio la profundidad de la crisis, como muchos que hasta hoy consideran que se trata de un evento rutinario, hay una trampa que es aún más peligrosa y en la cual están cayendo muchos países: las trampas presupuestarias.

La fuerte espiral deflacionaria que se vive producto de la drástica caída de la demanda mundial, amenaza con agravarse dado que las tasas de desempleo siguen en alza. Como cada desempleado pierde poder adquisitivo, la caída de la demanda acentuará la caída en el producto lo que repercutirá directamente en los ingresos fiscales. Así, desde Estados Unidos a Letonia, pasando por Hungría, Alemania, y otros muchos países, las señales de desempleo van a ir acompañadas de caídas en los salarios y de un temible y fatal descenso en los ingresos fiscales. Este fenómeno no hace más que profundizar las heridas de la crisis y prolongar su duración. Dado que muchos impuestos dependen directamente de la actividad económica, al disminuir el ritmo de la economía se frenan los ingresos de los gobiernos. Por tanto quienes han pensado, como Schwarzenegger, en California, o Valdis Dombroskis en Letonia, que recortando los salarios en 15 y 20 por ciento, respectivamente, para "equilibrar el presupuesto", resuelven el problema, la verdad es que no hacen más que profudizarlo. Los recortes implicarán una caída mayor en los ingresos fiscales tensionando aún más los déficit públicos.

Dada la debilidad total del sistema, dichos recortes salariales no son más que una bomba de tiempo: los ingresos tributarios se desplomarán aún más y cumplir las metas presupuestarias resultará imposible. Junto a esto, el surgimiento de la llamada economía informal o "economía sumergida", que opera en el mercado negro y evade impuestos, amenaza con generar una fuerte filtración de recursos. La trampa política planteada por Krugman es una torpeza de irresponsables; la trampa presupuestaria, sin embargo, le abre de par en par las puertas a la mafia.

Imagen | bitzcelt

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