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Los ciudadanos son más felices en los países donde el gobierno interviene con más frecuencia en la economía

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¿Cuáles son los tipos de políticas públicas que fomentan una mayor felicidad entre los ciudadanos? Patrick Flavin, Alexander C. Pacek y Benjamin Radcliff presentan los resultados sacados del análisis de una encuesta realizada entre 1981 y 2007 en 21 países democráticos industrializados.

Consideran que en aquellos países donde los gobiernos intervienen más a menudo en la economía existe un mayor nivel de felicidad entre los ciudadanos. También hacen hincapié en que, aunque estas conclusiones no impliquen que las políticas democráticas sociales sean mejores a nivel normativo, los resultados sugieren que se necesitan más estudios sobre el impacto de las políticas de un país en la felicidad de sus ciudadanos.

¿Cuánto debería intervenir un gobierno en la economía del mercado? Es posible que ninguna otra pregunta haya desatado tantos debates políticos: la izquierda defendiendo políticas intervencionistas de protección de empleo y prestaciones sociales y la derecha defendiendo una mínima intervención del gobierno para que el mercado sea más eficiente. De hecho, ni siquiera hay consenso a la hora de evaluar qué régimen es “mejor”, siendo nombrados como posibles parámetros de evaluación el crecimiento económico, la producción per cápita, los niveles de desigualdad y las tasas de pobreza.

En un estudio recientemente publicado, nos distanciamos de los indicadores puramente económicos relacionados con el bienestar y nos preguntamos cuáles son las políticas públicas que llevan a la gente a vivir de forma satisfactoria. Dicho de otra manera ¿Cuáles son las políticas públicas que fomentan la felicidad? Ahora podemos responder a esta pregunta gracias a la creciente cantidad de estudios académicos que intentan medir de forma científica el bienestar subjetivo a través del uso de datos.

En nuestra investigación hemos usado datos del World Values Survey con muestras representativas de ciudadanos de 21 países democráticos industrializados entre 1981 y 2007 respondiendo a la pregunta: “En general, ¿cómo de satisfecho está con su vida a día de hoy?”. Hay diez categorías de respuesta con más puntos si el grado de satisfacción es mayor.

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Investigamos si determinadas políticas públicas están asociadas a mayores niveles de satisfacción personal. En concreto nos interesa hasta qué punto el gobierno interviene en la economía de mercado, puesto que existe un debate a nivel académico sobre cómo medir de forma apropiada la intervención del estado: nosotros utilizamos cuatro tipos diferentes de parámetros y posteriormente comparamos si los resultados son consistentes.

Estas medidas son: primero, el tamaño del gobierno en base a la cuota de consumo gubernamental de su producto interior bruto (PIB); segundo, los gastos en bienestar social en relación al PIB; tercero, una medición de la generosidad del bienestar social (no solamente gastos) que abarca la facilidad de acceder a los beneficios sociales, los valores sustitutivos de los ingresos y el alcance de la cobertura entre diferentes estados sociales y circunstancias; y finalmente, el nivel de regulación del mercado laboral que consiste en las regulaciones que gobiernan los términos y condiciones de los contratos permanentes en caso de despidos individuales, disposiciones adicionales en caso de despido en masa y las regulaciones sobre la posibilidad de contratar con contratos temporales.

Para descartar otras posibles explicaciones, también consideramos una serie de características individuales (como estado civil, educación, salud personal, estado laboral y religión) y estatales (PIB, crecimiento económico, media de confianza ciudadana) que nos permiten aislar la relación entre las cuatro políticas públicas descritas anteriormente y el bienestar subjetivo de los ciudadanos.

Nuestro análisis estadístico revela resultados consistentes en las cuatro medidas de intervención estatal: los ciudadanos afirman estar más satisfechos con sus vidas en aquellos países donde el gobierno interviene de forma más activa en la economía de mercado.

En cuanto al impacto en el mundo real, encontramos que vivir en un país con políticas intervencionistas superiores a la media tiene un mayor impacto en la felicidad que la diferencia entre una persona casada o soltera y entre una persona con trabajo o sin trabajo (dos de los indicadores más comunes del bienestar subjetivo).

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También encontramos que la relación entre una mayor intervención del gobierno y una mayor felicidad está presente en todos los ciudadanos, independientemente de si son ricos o pobres. En resumen, las políticas públicas que buscan aislar a los ciudadanos de los altibajos de la economía de mercado parecen fomentar una mayor felicidad para todos los ciudadanos de esa sociedad.

Aunque consideramos que esta conclusión es de una importancia fundamental, advertimos que el estudio no debería interpretarse como una defensa normativa o ideológica basada en políticas públicas de izquierda/progresistas. Aunque creemos empíricamente (existiendo razones teoréticas fuertes para creerlo) que las políticas socialdemócratas contribuyen a una mayor satisfacción personal, no juzgamos si un estado expansivo y activista es “mejor” o “peor” que uno limitado.

De hecho, ningún análisis empírico puede ofrecer un juicio normativo sobre la sensatez de un estado del bienestar generoso. Nos hemos centrado solamente en una parte de este extenso debate sobre el tamaño y el papel del gobierno preguntándonos si más gobierno mejora la felicidad humana.

También creemos que nuestra investigación promueve uno de los estudios más importantes sobre la felicidad de las personas. Hasta la fecha, la mayoría de la investigación sobre el bienestar subjetivo normalmente se ha centrado en las características individuales y ha prestado poca atención al conjunto de condiciones sociales y políticas que pueden hacer la vida más (o menos) disfrutable. Al centrarnos explícitamente en las condiciones políticas, hemos intentado destacar la necesidad de teorías y análisis empíricos que incorporen dichos determinantes de forma más abundante.

Teniendo en cuenta el importante papel que juega en nuestro análisis, mantenemos asimismo que la propia economía necesita ser revisada por los académicos como un factor importante en el estudio empírico de la felicidad humana.

Viviendo a la sombra de la “Gran Recesión” y entre muchas pruebas de tensiones entre las fuerzas pro-mercados y pro-sociales, algo que se refleja en el debate sobre la austeridad (en Occidente) y sobre las medidas neoliberales (en todo Latinoamérica y en los países en desarrollo), sería imprudente ignorar un eje importante del conflicto político que hemos demostrado tiene grandes consecuencias sobre el grado en el que la gente considera su vida como satisfactoria.

En resumen, los mercados son una fuerza principal a la hora de determinar la felicidad de la gente y deberían ser considerados como tales en las teorías.

Autores:

Patrick Flavin, Profesor Adjunto en el Departamento de Ciencias Políticas, Universidad de Baylor

Alexander C. Pacek, Profesor Titular en el Departamento de Ciencias Políticas, Universidad de Texas A&M

Benjamin Radcliff, Catedrático en el Departamento de Ciencias Políticas, University de Notre Dame

El artículo original ha sido publicado originalmente en The London School of Economics and Political Science. Puedes consultar el artículo original aquí.

Fotos | iStock

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