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Por primera vez desde que estalló la crisis la deuda pública está por debajo del objetivo, pero tiene truco

Por primera vez desde que estalló la crisis la deuda pública está por debajo del objetivo, pero tiene truco
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El Banco de España publicó ayer los datos de deuda pública correspondientes al mes de octubre de 2017 y hay buenas noticias: por primera vez desde que estalló la crisis esta se ha situado por debajo del objetivo pactado con Bruselas, lo cual es un éxito para España, aunque tiene truco.

La deuda pública ha disminuido en 2.414 millones de euros en octubre respecto al mes anterior, por lo que la cifra total de endeudamiento se sitúa 1,135 billones de euros. En relación al PIB, la deuda representa el 98.06% del mismo. Esta cifra está ligeramente por debajo del objetivo del 98,1% para el conjunto del año y es casi un punto menos que a cierre de 2016.

El Ministro de Economía Luis De Guindos ha resaltado la tendencia a la baja del ratio de deuda pública respecto al PIB durante los últimos años. Lo recalco: EL RATIO. Una cosa es que disminuya ese ratio y otra cosa es que disminuya la deuda pública, lo cual no está ocurriendo. De hecho está ocurriendo justo lo contrario: España cada vez debe más dinero al resto del mundo.

La deuda crece en todas las administraciones

Si analizamos la evolución de la deuda por administraciones comprobamos como la gran bajada de octubre correspondió al Estado, que disminuyó en 6.805 millones de euros, hasta los 976.033 millones. Esto supone una disminución del 0,6% mensual. Sin embargo, en términos interanuales la deuda ha aumentado un 3,8%.

La deuda de las Comunidades Autónomas, mientras tanto, se elevó en 1.926 millones, un 0,6% más mensual y un 4,4% más respecto a octubre del año pasado. En el caso de las corporaciones locales la bajada ha sido de 625 millones, un 2% menos que en septiembre pero un 13,7% más interanual.

Por último, la deuda de las administraciones de la Seguridad Social disminuyó tras cuatro meses de subida y se sitúa en 23.185 millones, lo que supone un incremento interanual del 35%.

Aunque sube la deuda, baja el ratio: ¿por qué?

Si juntamos todos estas estas cifras el resultado es que, a pesar de la caída del ratio Deuda/PIB y de que este se sitúe por debajo del pactado con la Comisión Europea, la realidad es que la deuda pública total del conjunto de las administraciones españolas ha aumentado en los últimos 12 meses un 2,5%. Estos pasivos seguirán aumentando en tanto exista déficit público: si los ingresos públicos son inferiores a los gastos, el desfase hay que financiarlo.

Por tanto, España sigue endeudándose mes a mes para cubrir su desajuste presupuestario y, como cualquier economía desarrollada, seguirá haciéndolo hasta que tenga superávit presupuestario, si es que alguna vez vuelve a tenerlo. Lo que hace que ratio deuda/PIB esté bajando es el hecho de que la riqueza del país, es decir, el PIB, crezca a un ritmo superior a la deuda.

El problema es que el ritmo de reducción de esta deuda en porcentaje del PIB es extraordinariamente lento: desde el máximo registrado a finales de 2014 (100,4% del PIB), la caída apenas llega a ser de un punto de PIB por año. A este ritmo, tardaríamos más de 60 años en volver al 35,5% de deuda que teníamos en 2007, justo antes de la crisis.

Sin embargo, la lectura positiva de todo esto es que desde que España está bajo la tutela del Procedimiento por Déficit Excesivo de Bruselas y haciendo sus deberes (como bien puede), la deuda cada vez crece menos. De hecho el acumulado del 2,5% es la tasa más baja de incrementos desde que estalló la crisis.

Entonces, ¿hay solución?

deuda

Haberla, hayla, pero es complicadísima. Como ya hemos señalado en multitud de ocasiones, esta pasa inevitablemente por crecer, pero también hay que ponerle freno al endeudamiento y para ello hay que acabar con el déficit público, o al menos reducirlo al mínimo. Si a pesar de que el PIB crece seguimos pidiendo dinero prestado, el efecto bola de nieve de la deuda es imparable.

Por tanto, es evidente que hay que contener el gasto público durante al menos una década si queremos reducir de una forma notoria la deuda pública. El crecimiento sostenido en el tiempo y la contención del gasto forman la única ecuación que puede conseguir reducir la deuda. De lo contrario, ¿cómo ponemos freno a este disparate?

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