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Los concursos de innovación, sus componentes desmotivadoras y "porque yo lo valgo"

Los concursos de innovación, sus componentes desmotivadoras y "porque yo lo valgo"
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BBVA Open Talent ha puesto en marcha un programa de apoyo al desarrollo de programas tecnológicos con un premio de 10.000 euros para el programador que haga una aplicación para iPhone y Facebook que está siendo fuertemente criticado por los desarrolladores de software e informáticos.

Este programa, al igual que cualquier otro programa destinado a la investigación pública o privada, innovación o subvenciones aplicada por determinados organismos públicos o privados tiene unas expectativas restrictivas importantes relativas a la transferencia de la propiedad intelectual a favor del organismo o empresa contratante. El problema viene cuando los desarrolladores consideran que se menosprecia su trabajo, que el objetivo de la empresa u organismo contratante es ahorrarse unos euros por no recurrir a los cauces adecuados para su propio suministro de proyectos. En todo este tipo de situaciones, tenemos un serio problema por parte de todas las partes implicadas. Primeramente, los que critican la iniciativa, parten de la premisa que el premio puede ser exiguo y que una idea o innovación vale mucho más que todo eso. Puede ser cierto, no lo discuto pero también es cierto que si esos que critican con conocimiento de causa y del sector, deberían coger sus ideas tan sumamente rentables y rentabilizarlas, que en este caso es tan fácil como vender y comercializar sus aplicaciones.

Pero claro, puede ser que esas ideas ni sean tan brillantes, ni sean aceptadas por el mercado, con lo cual, una curita de humildad tampoco viene mal. Sin olvidar tampoco, a todos los que tienen medios y conocimientos para poner en práctica infinidad de aplicaciones tecnológicas pero les falta una buena dosis de testiculina primeramente y financiación y las ganas de buscarla en otros casos para tirarse a la piscina con nuevos proyectos.

Por otra parte, para las empresas y organismos públucios y privados que organizan este tipo de iniciativas, establecen una transferencia de propiedad intelectual fuertemente desmotivadora. A nunguno nos gusta que otros ganen mucho dinero con nuestro trabajo y en circunstancias que se premia más la idea que el desarrollo material de un producto o servicio, se debería tener como incentivo motivador una especie de acuerdo sobre hipotéticos beneficios futuros.

Este mismo caso, es extensible a la investigación en universidades por ejemplo, donde los investigadores sólo van a contar como reconocimiento expreso con alguna publicación de sus avances o descubrimientos en los medios adecuados y poco más.

Si en España fuésemos capaces de compatibilizar premios a la investigación e innovación con los beneficios futuros que puedan reportar dichos avances, estoy seguro que nuestro I+D+i y nuestra baja productividad en todos los campos pasaría a la historia, porque no existe mentalidad más aguda que la española para pensar situaciones que permitan vivir de las rentas.

En El Blog Salmón | La innovación en España es un desastre, El escepticismo frente a la innovación disruptiva Imagen | Basqueinnopolis

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