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Las pestañas de Pe y la ficción publicitaria

Las pestañas de Pe y la ficción publicitaria
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Todos sabemos que la publicidad juega siempre un poquito con la realidad, tratando de ofrecernos una impresión favorable para el producto que están anunciando. Que probablemente ni nos va a volver más guapos, ni nos va a permitir ligar más... aceptamos que la publicidad tiene mucho de juego, pero a veces es bueno marcar determinados límites...

El caso de L'Oreal y su alargador de pestañas (anunciado por Penélope Cruz) puede ser paradigmático. Anuncian un producto que permite alargar las pestañas ("alargador de pestañas" no deja demasiado lugar a la imaginación). Pero resulta que no, que "los supuestos poderes de su rímel se refieren al aspecto de las pestañas y no a un aumento real". O sea, que el alargador de pestañas no alarga las pestañas, sino que parece que lo hace (lo siento, mis conocimientos de cosmética son limitados y no sé cómo se consigue una sensación así).

Pero aun así, aun cuando ese maravilloso producto hace que las pestañas parezcan más grandes, en L'Oreal debieron pensar que, por si acaso no se notaba lo suficiente, no vendría mal una ayudita. Y le colocaron a Pe algunas "pestañas postizas individuales" pero no dijeron nada, mejor dejar volar la imaginación del espectador. Si no llega a ser por una denuncia de consumidores (que ha conseguido que en el anuncio inserten el rótulo "anuncio realizado con inserciones de pestañas"), la cosa se hubiese quedado tal cual: una empresa de cosméticos utilizando pestañas postizas para anunciar un alargador de pestañas que en realidad no alarga pestañas.

¿Soy yo, o suena a ridículo? Es como si para anunciar un coche potente utilizases un coche de la competencia porque el tuyo en realidad no corre tanto como dices, o como si una constructora anunciase sus pisos con imágenes de otra constructora porque los suyos no son tan bonitos.

Lo peor es que desde la marca nos intentan convencer que es una práctica habitual y que, en el fondo, no pasa nada, que deberíamos aceptarlo como tal. Pero hombre, yo creo que un poquito de mesura no viene mal, ¿no?

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