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Ayudas al desarrollo debe ser un negocio local

Ayudas al desarrollo debe ser un negocio local
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Hay un nuevo producto, Plumpy’nut, que fabrica una empresa francesa, Nutriset, y que algunas ONGs quieren copiar.

El desarrollo de este producto por parte de la empresa francesa parece que hace la alimentación más fácil su llegada para los más necesitados. ¿Donde está el problema? Pues como producto desarrollado por una empresa privada, está protegido por patentes que parece que no permiten su reproducción por parte de otros.

Como dice la página de la asociación benéfica que Nutriset ha establecido en Estados Unidos, citando a la Organización Mundial de la Salud: “Un tercio del planeta está bien alimentado, un tercio mal alimentado y un tercio hambriento.” Eso deja a muchos necesitados de innovaciones en alimentación para que les llegue para sus necesidades básicas.

Como siempre con estas cosas, cuando algo se inventa que parece que funciona, las ONG’s tienen prisa para copiarlo lo antes posible para, como ellos dicen, ampliar las poblaciones que tienen acceso y aumentar el número de vidas que se salven.

Estos objetivos son muy loables pero también dependen de algo fundamental, que los productos se inventen y desarrollen y esas invenciones y desarrollos cuestan dinero y necesitan rentabilizarse si queremos que otros inviertan recursos en el futuro.

En este caso, las cosas no son tan claras.

Parece que Nutriset se benefició de ayudas de la agencia estadounidense de ayudas al desarrollo, USAid, aunque, si tienen patentes válidos, se supone que están permitidas bajo las normas de USAid.

Por otra parte, las ONG’s que disputan el monopolio creado por los patentes de Nutriset, quieren fabricar productos equivalentes en masivo en Estados Unidos para distribuir a muchos más países y cubrir muchos más necesitados. Esto suena bien, llegar a muchos más países y a muchos más necesitados, pero suena que el sector agrícola estadounidense está detrás de esta iniciativa.

Nutriset dice que tienen acuerdos con socios locales en distintos países menos desarrollados para la producción y distribución de su producto a nivel local. Estos desarrollos locales serían inundados y destrozados por la importación de toneladas de producto similar desde fuera.

Parece que estamos siguiendo el mismo fracasado camino de siempre cuando hay un catástrofe o algo similar. Los países ricos, demostrando su preocupación, envían cantidades y cantidades de cosas; comida, agua, ropa, etc., todo gratis con la consecuencia de que se cargan a los negocios locales y, cuando los ricos se pasan a su siguiente catástrofe, dejan a los países menos desarrollados que lo que estaban antes.

Sea cual sea toda la realidad de este caso concreto, las soluciones a los problemas de los pobres debe pasar por ayudarles a salir de su situación ellos mismos. El envío de comida y cosas puede ayudar en el corto plazo pero perjudica en el largo e, incluso no necesariamente es la mejor solución en el corto plazo.

Por otra parte, parece bien que las ONGs quieran ayudar, para eso están, y me parece mal el monopolio, pero si eliminamos los patentes y las posibilidades de rentabilizar inversiones y gastos, podemos olvidarnos de la innovación.

Quizás lo que debería pasar es que la fundación, The Bill & Melinda Gates Foundation, compre estos patentes y desarrolle esas soluciones locales. Algo así permitiría a los pobres ayudarse por si mismos, la única solución sostenible.

Vía | BBC Mundo
En El Blog Salmón | Ayuda humanitaria no debe destruir el mercado local, Ayudas a los pobres, las promesas se deben cumplir mejor y ¿Pueden ONGs saltarse las leyes de marcas?

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