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El crédito como servicio público esencial, algunas dudas

El crédito como servicio público esencial, algunas dudas
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La pasada semana conocimos una primera aproximación al programa económico de Podemos, elaborado por los profesores Juan Torres y Vicenç Navarro y titulado "Un proyecto económico para la gente", en el que se recogen las propuestas de este grupo político para mejorar la situación económica. De entre todas ellas hay una que me ha llamado especialmente la atención: el crédito como servicio público esencial. Lo que la formación de Pablo Iglesias defiende, literalmente, es lo siguiente:

Reconocimiento en nuestra constitución de un principio que consagre el crédito y la financiación a la economía como un servicio público esencial, obligando a que su disposición necesariamente responda al interés general y no se resuelva en función del lucro de la banca privada.

De veras que por más que leo esta propuesta sigo sin saber por donde cogerla. Consagrar el crédito y la financiación como un servicio público esencial es de una peligrosidad incalculable. ¿Significa esto que cualquier persona física o jurídica debería tener acceso al crédito sin trabas si tiene un proyecto realizable en su mente? Llamemos proyecto a comprar un coche, una casa o a ejecutar una inversión importante en la empresa. Y si sale mal, ¿quién responde?

Ninguno de nosotros en su sano juicio prestaría dinero a alguien si creemos que este no tiene solvencia suficiente para devolvérnoslo. ¿Propone Podemos que la banca privada deje de pensar en su lucro y preste solidariamente sin considerar la solvencia de los prestatarios? Si esto es así a la banca privada tal y como la conocemos le quedarían dos telediarios: si no hay lucro el concepto de "privada" carecería de sentido. En este caso, habría que hablar de banca pública, concepto también defendido a capa y espada por Podemos en su programa económico.

Creo que la experiencia adquirida en los últimos años con las cajas de ahorro gestionadas por políticos debería ser suficiente para concluir que una banca pública no es eficiente en la asignación de recursos financieros. Sin embargo, obviando el pasado que nos precede e instaurándola a nivel institucional, si la banca pública prestase dinero cumpliendo su fin de ser un servicio público esencial y este no se devuelve, ¿quién lo paga? Al ser pública es del Estado, lo que significaría que la pagamos entre todos.

Las borracheras de crédito barato no son buenas. ¿De veras no nos hemos enterado aún? Los proyectos no rentables y las inversiones alocadas son sus consecuencias inevitables, lo cual se traduce en impagos y ruina. El acceso al crédito no puede ser un derecho, sino que hay que ganárselo con una buena solvencia y un buen orden previo de nuestras finanzas, ya sean personales o empresariales. Traer dinero del futuro no es una buena opción, y menos cuando este es incierto. El mañana siempre llega, no lo olviden.

En El Blog Salmón | ¿Qué te parece el nuevo programa económico de Podemos? La pregunta de la semana, Podemos baja a la tierra con un programa económico más realista

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