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El difícil arte de regular la economía P2P

El difícil arte de regular la economía P2P
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La economía P2P gana importancia, por lo que es normal que se pretenda regularla por parte de los gobiernos. Es cierto que este tipo de economía ha existido siempre, pero limitada a transacciones interpersonales, en nuestro círculo próximo, de modo que nunca ha habido necesidad de regular este tipo de actividades, hasta ahora. Se ha regulado el crowdfunding, se denuncia a una plataforma de coche compartido ¿qué está pasando?

Probablemente esta forma de prestarse servicios entre particulares sea extremadamente complicada de regular. Tal vez haya quien esté dispuesto a solicitar licencias o pagar impuestos, pero no creo que sea algo habitual entre la mayoría de las personas. Y también la seguridad jurídica que nos da puede ser complicada.

La economía P2P ya existía

Un acuerdo típico pre internet es que alquilamos nuestra plaza de garaje a alguien que trabaje por la zona en las horas en las que estamos en el trabajo. En esos momentos la plaza de garaje está libre y no la usamos, por lo que nos puede salir más barata si alguien la aprovecha todas esas horas.

Por ejemplo está el caso de Relay Rides, mediante el cual los particulares alquilan sus coches a otros particulares cuando no los utilizan (algunos muy apetcibles). Un coche está parado fácilmente el 90% del tiempo ¿porqué no aprovecharlo para ganar dinero? ¿Se trata de una buena idea regular este tipo de servicio? Para empezar el seguro de un coche de una empresa de alquiler tradicional es distinto del de un particular, por otro lado ¿quién garantiza de que el coche de alquiler está mejor mantenido que mi propio coche?

AirBnB es una plataforma que se utiliza por particulares para alquilar habitaciones que sobran en algunas casas. Para el turista o el viajero ocasional es una forma de conocer la ciudad de un modo distinto (cerca de una persona local) y para el propietario una forma de rentabilizar la habitación de sobra. Se me ocurre algo interesante para familias con el síndrome del nido vacío, los propietarios no están tan solos como lo suelen estar o para personas a las que no les gusten los hoteles (o no encuentren un alojamiento que les convenza).

Por otro lado hay quién ya está utilizando este tipo de servicios como fuente de información para detectar irregularidades. AirBnB ha sido utilizado por las autoridades para encontrar hoteles sin licencia, por ejemplo.

El caso de blablacar

Recientemente Fenebus ha denunciado a Blablacar por el servicio que presta de intermediación entre particulares a la hora de compartir gastos. Aunque hay otras plataformas, muy probablemente blablacar sea la más conocida y casi un fenómeno de masas entre gente joven en los últimos doce meses. Los argumentos esgrimidos por Fenebus son los siguientes:

  • Competencia desleal
  • Ánimo de lucro entre aquellos que utilizan el servicio
  • Falta de seguridad, inspecciones,etc

Por supuesto no comentan que están perdiendo pasajeros parcialmente por la extensión de las líneas de AVE y bajadas de precios en el segmento alto y por la crisis económica, que les quita a parte de los pasajeros menos pudientes.

Por otro lado, un coche compartido ofrece un servicio mejor que un autobús, se queda en un sitio que venga mejor a los que van en coche, sin que sea necesario desplazarse a una estación de autobuses a las afueras, se va más cómodo que en un autobús (hay quién ofrece viajes en coches de gama media-alta y algunos autobuses parecen adecuados para transportar ganado) y por último la velocidad máxima permitida es más alta en autovía (100km/h para autobuses, 120km/h para turismos).

Otra ventaja es que permite a los pasajeros muchas veces conocer a gente, o incluso hacer networking (muchos jóvenes profesionales urbanos utilizan este tipo de servicios). El autobús tiene claramente un desventaja frente a este tipo de cosas y no se ve que haya mucho interés por parte de los propias compañías de autobuses de competir con esto.

Pero compartir coche es anterior a blablacar (y otras plataformas similares) y seguirá yendo de la mano con el automóvil. Hay amigos que se ponen de acuerdo por WhatsApp, por lo que deberían de denunciar también al servicio de mensajería instantánea. Y aunque acabe triunfando, estoy seguro de que blablacar podrá ofrecer el mismo servicio (una web y una app para móviles) desde una legislación difícil de alcanzar por la justicia española.

Regulación local versus servicios globales

Recientemente también se ha regulado el crowdfunding en España, no puedo añadir mucho a lo que ha comentado mis compañeros, salvo el problema principal que le veo es que el servicio a la plataforma se puede ofrecer desde cualquier país que ofrezca una legislación más adecuada a este tipo de prácticas.

También es cierto que puede haber quién opte por ganar dinero gracias a este tipo de economía, porque la frontera entre la economía P2P y la actividad empresarial es muy difusa. Volviendo al ejemplo de Relay Rides, ya está quién está comprando coches de segunda mano para alquilarlos, haciéndose con una pequeña flota. ¿Estamos hablando de un servicio entre particulares o de una pequeña empresa en este caso?

Quizás, el modo de afrontar esto sea con una opción intermedia, que no destroce a la economía P2P, pero tampoco deje a los participantes sin garantía alguna. Lo complicado de esto es encontrar ese punto medio, porque regular lo que hacen particulares entre sí no estarea fácil.

En Motorpasión | La patronal de autobuses Fenebús denuncia a Blablacar por competencia desleal y Blablacar, así es y así funciona En Actibva | ¿Qué es el consumo colaborativo? Más información | The Economist Imagen | Manuel Cernuda

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