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¿Porqué no todos los parados quieren trabajar?

¿Porqué no todos los parados quieren trabajar?
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En el pasado 2009 se retiró la prestación por desempleo a casi un cuarto de millón de desempleados, por distintas causas, de las cuales la más destacable fue el rechazo reiterado de gran parte de estos parados, de un puesto trabajo ofertado por los servicios de empleo.

Esta noticia que se ha hecho pública por el titular del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Celestino Corbacho, abre la vía para un endurecimiento de las concidiones que habrán de reunir los activos que han perdido su empleo, para cobrar su prestación tal y como la venían haciendo hasta ahora.

La crisis y el problema de paro en España no parecen encontrar la luz al final del tunel, en el que en los tres últimos años, las listas de parados no han parado de crecer. Desde el punto de vista presupuestario, en un entorno de endurecimiento de la presión fiscal a los ciudadanos, y la necesidad urgente de acometer medidas aún más drástricas para salvar las cuentas públicas, parece no tener alternativa.

Cualquier ciudadano se podría formular la siguente cuestión: ¿porqué no todos los parados quieren trabajar? La respuesta a la par que compleja, es sencilla. Es un problema de incentivos.

En España, y en general en gran parte de los países de la OCDE, los estados ejercen una gran protección sobre sus desempleados. En el caso español, se dan situaciones en las que muchos desempleados no quieren abandonar su condición, en la que perciben por ejemplo 900 euros mensuales, para encontrar un trabajo que no es de su agrado, que no le ofrece garantías a futuro, y que su salario, aunque por increíble que parezca, en muchos casos es menor que su percepción por desempleo.

Esta es una realidad demasiado frecuente, en la que se enfrentan dos fuerzas que giran en distinto sentido, por un lado está el gobierno que desea hacer más eficiente el mercado de trabajo a la par que reducir el desempleo, y por otro, están los parados que responden a esta política de incentivos individuales.

Estas fuerzas son opuestas, y claro está que la cuerda cada vez está mas tensa. ¿Habrá que esperar a que se ‘parta’ para encontrar la solución?

Vía | Cinco días
En El Blog Salmón | El paro baja, ¿efecto del verano?
Imagen | azugaldia

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