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Quiero mi hamburguesa

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Curioso el montaje que han realizado los de Burger King para darle vidilla a su whopper. En vez de (bueno, perdón, además de) los tradicionales spots, la agencia Crispin Porter + Bogusky ideó esta campaña. La idea: llenar una tienda de Burger King de cámaras ocultas, y tramar junto a los empleados un engaño: a los clientes había que decirles que Burger King había dejado de fabricar su buque insignia. Y a ver cómo reaccionaban... una falsa reportera estaría en el exterior entrevistando a los clientes para conocer más en detalle sus reflexiones. Y, lógicamente, las reacciones son de incredulidad, claro. Otra parte del experimento consistía en "darles el cambiazo" a los clientes que pidieran una whopper, sirviéndoles hamburguesas de la competencia. Aquí las reacciones son más forzadas, ya que el planteamiento es más ridículo (cabe entender que una empresa deje de fabricar un producto, pero no que te sirvan los de otra empresa). Aun así, ya vale para conseguir alguna frase del tipo "a mí lo que me gustan son las whoppers".

En definitiva, un montaje un tanto tramposo en la medida en que supone provocar unas situaciones bastante increibles, y que permite seleccionar sólo las reacciones que más se ajustan a lo que tú quieres transmitir (habría que ver a cuántos clientes les dio igual que no hubiera whoppers). Vamos, que al final se trata de un montaje publicitario hecho de forma diferente, y como tal hay que tomarlo. Es cierto que es un "experimento" (como dicen al principio) pero esto no son "los resultados del experimento" (solo la parte interesada de ellos).

Vía | eTC Más información | Whopperfreakout

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