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Los reguladores vuelven a la razón

Los reguladores vuelven a la razón
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Estos días hemos visto más de esas reuniones multilaterales entre disintos países.

Los ministros de finanzas de la G20, acompañados por sus presidentes de los bancos centrales, con algunos más, se han reunido para preparar la siguiente reunión de los jefes de gobierno de la G20. Más bonitas fotos y declaraciones.

No obstante, también hemos visto una reunión multilateral mucho más interesante, e importante, la del Comité de Basilea, del Banco de Pagos Internacionales (BIS). Este Comité está formado por los reguladores financieros de los distintos países y su labor es velar por la seguridad y la regulación de los sistemas financieros domésticos y mundial.

Llegando a donde hemos llegado, está claro que hasta ahora han fracasado en sus responsabilidades.

Como los lectores de estas páginas saben, desde antes de que entramos en las dificultades financieras que estamos sufriendo, he criticado muchas veces la falta de regulación del sistema financiero y, no sólo eso, he culpado directamente a los reguladores y a los políticos como los responsables directos de las dificultades que estamos viviendo.

Es fácil y suena bien culpar a los bancos y a la codicia de los banqueros pero sin la gasolina de liquidez indiscriminado que los reguladores y los gobiernos inyectaron y permitieron, no hay codicia en el mundo que nos hubiera llevado a la crisis que nos llegó.

Por eso esta reunión de la Cumbre de Basilea es tan importante.

Han acordado una serie de medidas que los distintos bancos centrales deben implementar para aumentar la seguridad de los bancos y de los sistemas financieros.

Dicen que van a subir los niveles de capital que los bancos deben mantener para respaldar a sus operaciones, entendiendo que los niveles de capital se calculan en dos formas. Primero, en su totalidad, es decir, el nivel total de capital respaldando un nivel total de balance y, segundo, cada tipo de operación financiera tiene su nivel de capital requerido, calculado dependiendo del nivel de riesgo de dicho tipo de operación.

La otra medida general que han anunciado es la limitación del nivel de deuda de los bancos.

Estas dos medidas resultarán en menos liquidez para los bancos y en menos actividad proveniente de los bancos, es decir, los bancos prestarán menos y más seguro.

Estas medidas son muy buenas y muy necesarias.

El problema es que estas medidas eran muy buenas y muy necesarias en los tiempos de boom, que hubieran frenado las burbujas que se estaban viendo y lo que hicieron los reguladores durante el boom es exactamente lo contrario, flexibilizar y liberalizar.

Con esta clase de limitación, cada decisión de préstamo se toma con más rigor, ya que, como sus alternativas son limitadas, los bancos deberán asegurar que sus operaciones son las mejores. Más capital y menos deuda resulta en menos especulación y menos posibilidad de prestar y de financiar las burbujas.

Es verdad que su introducción en estos momentos de dificultad cuando los bancos están muy tímidos en sus préstamos da mala impresión, es decir, da la impresión de que los bancos prestarán aún menos.

No es así, ya que la timidez de los bancos es resultado de su necesidad de limpiar sus balances y ver donde van los tiros de la economía.

Con estas nuevas medidas, cuando los bancos vuelvan a crecer, lo harán de la forma más correcta, más segura, más medida, y con más análisis y precaución. Como siempre deben actuar los bancos.

Vía | Expansión y BBC Mundo En El Blog Salmón | Seguimos sin reconocer los culpables de la crisis y Los doce mandamientos de la economía según la G8 Más información | Nota de Prensa del BIS (en inglés)

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