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Sobre el alquiler de acciones

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Quizás tienes un paquete de acciones X y eres de los que no lo suele mover, o no tienes claro que hacer por el momento con él. Tal vez te lleguen con una propuesta por parte de tu entidad financiera, de tu banco, de tu agencia de valores. Oye, si nos prestas esas acciones, si nos las alquilas, nosotros te pagaremos unos intereses, amén de seguir cobrando los dividendos y estar exento de los gastos de custodia de las mismas. Esto del préstamo o alquiler de acciones parece un chollo por no hacer nada.

Pues a aquellos que se encuentren en dicha situación les recomendaría que se lo pensasen dos veces, que piensen en lo que están haciendo, a ver si por querer raspar unos cuantos euros se están perjudicando mucho más de lo que creen. Y es que la clave está en la operativa que se desarrolla, en lo que se busca por parte de aquellos que demandan nuestras acciones. Y sus intereses difícilmente pueden coincidir con la de los accionistas arrendadores.

Y es que aquellos que toman las acciones a préstamo, los que las alquilan, las usan para operaciones bajistas. Su finalidad es vender las acciones hoy a un precio X, apostando a la baja, para recomprarlas a posteriori a un precio inferior a X y embolsarse la diferencia. O dicho de otro modo, estan deseando que nuestros títulos, que nuestras acciones bajen. Y conviene recordar que a lo que se comprometen es a devolvernos el número de acciones, no el valor de cotización de las mismas. O sea que es muy posible, que nuestra rentabilidad por interesen esta operación se dispare, pero que nos nos cause alegría ya que se deberá al hundimiento experimentado por el denominador, por el valor de mercado de nuestros títulos.

Evidentemente, si uno es consciente del riesgo al que se expone, de que está dando armas a alguien que apuesta contra el valor del que es propietario, de que dicho vendedor a crédito también asume sus riesgos y de que le puede salir mal, de que a largo plazo quizás no le influye, etc, me parece estupendo, pero me temo que muchos no son conscientes. Claro que, y por lo que me cuentan, parece que en otras entidades uno autoriza, sin darse cuenta y dentro de alguna suerte de clausulado general, a que el depositario de las acciones pueda realizar este tipo de operaciones sin autorización y sin compensación. Vamos, que el mismo que custodia tus acciones aprovecha para ponerlas tibias y agarrar un pelotazo. Hay un refrán castellano que describe perfectamente la sensación que debiera experimentar el sufrido accionista y que guarda relación con una cama.

Más información | Ninja.es, AmericaEconómica.com
En El Blog Salmón | La venta de acciones a crédito supera a las compras por primera vez

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