Mario y Adrián, militares reconvertidos en policías locales: "A los 45 años te quedas con una pensión de 725 euros que no te da para vivir"

Cumplir 45 años pone fin a su compromiso de larga duración y obliga a muchos militares a buscar una salida laboral fuera de las Fuerzas Armadas

Mario y Adrián, militares reconvertidos en policías locales: "A los 45 años te quedas con una pensión de 725 euros que no te da para vivir"
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Redacción El Blog Salmón

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La Ley 8/2006 de Tropa y Marinería tiene una letra pequeña que muchos militares conocen demasiado tarde: el artículo 10 fija en 45 años la edad máxima para permanecer con un compromiso de larga duración en la Escala de Tropa. Si antes de esa fecha no has accedido a la condición de permanente, tu compromiso de larga duración finaliza y, si cumples los requisitos y pasas a ser reservista de especial disponibilidad, puedes percibir una asignación económica de 725,91 euros mensuales

Es, por así decirlo, un paraguas que se abre cuando ya no llueve pero que deja bastante mojado: 725 euros brutos en una zona como Madrid, donde una habitación compartida puede rondar los 500 euros al mes, dejan para poco más que cubrir el alquiler. El dato completo es que a 31 de diciembre de 2025 las Fuerzas Armadas españolas contaban con 77.362 militares de Tropa y Marinería, según datos oficiales del Ministerio de Defensa. Es decir: cada año, un número relevante de esos efectivos cumple los 45 y sale al mercado laboral con una preparación específica, una experiencia que incluye misiones internacionales y un currículum que, fuera del cuartel, casi nadie sabe leer.

La historia de Mario y Adrián, que recogen desde El Español, en su edición de Madrid es un caso concreto de lo que pasa cuando ese paraguas legal se queda corto. Mario entró con 18 años, pasó 14 años en el Regimiento de Infantería Asturias 31 de El Goloso, otros ocho en la Compañía de Fusiles y una misión en Irak en 2017 apoyando al ejército iraquí contra el DAESH. Adrián, con 21, se incorporó a Cazadores de Montaña en Navarra, pasó por la Guardia Real y estuvo destinado en el Líbano. Ambos, en la treintena, se dieron cuenta de que el reloj corría y empezaron a estudiar en una academia para oposiciones de policía local. "Y entonces muchos compañeros se quedan con una mano delante y otra detrás. Con sólo dos opciones por delante. O buscarse un trabajo o quedarse en la reserva con una pensión de 725 euros brutos que no te da para vivir. Además, en una parte complicada de tu vida, cuando ya tienes familia, hijos, una hipoteca...", explican. 

Tres años después, consiguieron su plaza en Galapagar. El esfuerzo personal es notable, pero conviene matizar: lo que ellos han logrado por iniciativa propia, con tres años de preparación y sin garantía de éxito, no debería depender del azar de vivir cerca de un municipio con visión. Esto es lo que sabemos; lo que no sabemos es cuántos compañeros suyos no encontraron esa salida y tuvieron que buscar otras alternativas al terminar su compromiso.

Galapagar es un caso excepcional, y eso forma parte del problema. En marzo de 2024, su alcaldesa, Carla Greciano, anunció que el 20% de las plazas de la policía local se reservarían para militares de Tropa y Marinería (la fórmula, por cierto, es similar a la de Madrid capital, pero con una diferencia clave: en Galapagar las plazas reservadas se dirigen específicamente a este colectivo). Es una medida inteligente que aprovecha formación, disciplina y experiencia operativa —incluidas misiones en zonas de conflicto—, pero que a fecha de julio de 2026 sigue siendo una excepción. La inmensa mayoría de los más de 8.000 municipios de España no ha movido ficha en esta dirección, y la transición del militar al mercado civil sigue siendo, en la práctica, un camino individual.

El asunto tiene una capa adicional de ironía presupuestaria. El Blog Salmón ya contó que España incluye las pensiones de militares retirados en el cómputo del gasto de defensa para acercarse al 2% del PIB que exige la OTAN, una partida de casi 4.000 millones de euros anuales que forma parte del gasto de defensa contabilizado según la metodología de la OTAN. Es decir: el mismo Estado que pone fin al compromiso de larga duración de los militares a los 45 años y puede concederles una asignación por disponibilidad, cuenta esas prestaciones dentro del gasto de defensa frente a la OTAN. La inclusión forma parte de las reglas de contabilización de la Alianza, pero no ayuda a pagar el alquiler a quienes llevan décadas vistiendo el uniforme.

Ambos agentes reconocen, con la naturalidad de quien lo ha vivido, que el trabajo policial es distinto y en cierto modo más imprevisible: "En una misión vas con la mentalidad de a lo que te expones, pero aquí en la calle nunca sabes lo que te puede pasar", explica Mario. La traducción humana es sencilla: en Irak sabes quién es el enemigo; en una intervención por ruido en un barrio cualquiera, no. Ambos echan de menos el engranaje militar —"es como una pequeña sociedad", dicen— y valoran haber encontrado un sitio donde seguir sirviendo. Pero lo que piden, en el fondo, no es un trato de favor: es que España deje de desaprovechar a más de 10.000 reservistas de especial disponibilidad y que el sistema diseñe algo mejor que una asignación por disponibilidad y una palmada en la espalda a los 45 años.

Imagen | Luz de coche de policía. ChatGPT

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