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Cajas malas, bancos buenos, y Emilio nos miente

Cajas malas, bancos buenos, y Emilio nos miente
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Hace algo más de una semana Aurelio publicaba un post titulado Los bancos son el enemigo. En el mismo venia a identificar la crisis bancaria española con la crisis de las cajas de ahorros, en contraposición con la banca privada (por llamarla de algún modo). Con esta linea argumentativa, que podíamos resumir en cajas malas, bancos buenos. El problema es que la realidad es mucho más compleja que eso.

Tal y como comentaba con el propio Aurelio con anterioridad a su post, y profundizando en mi tesis de que en nuestro entorno lo de la banca privada es una forma de hablar más que una realidad, esta suerte de canonización de la banca "privada" no cuela. Es insostenible afirmar, como sostiene Botín, que ellos por ejemplo no han recibido ayudas públicas. Aurelio, en el último párrafo, cita algunas de pasada, pero creo que conviene comentarlas brevemente y añadir alguna otra.

Podemos empezar por el FAAF, el Fondo de Adquisición de Activos Financieros, esa compra masiva del gobierno español de activos a las entidades bancarias. Banesto le colocó al Estado 1.300 millones de euros. Por si nos lee alguien que acaba de despertar de un coma tras 30 años, Banesto era parte del Grupo Santander cuando se apunta a este programa y hoy se ha disuelto dentro del mismo, con esos 1.300 kilos calentitos. Además, también metieron la cuchara entidades tan privadas como Bankinter, con 1.000 millones de euros, o Sabadell, con 1.200 millones de euros.

Por cierto, y aunque no es objeto de este post, no os creáis que el FAAF fue un buen negocio, que se ganaron 650 millones de euros y que tuvo una rentabilidad del 3,45%. Esas cifras no se sostienen sin contar con el rescate de mucho de los beneficiarios del FAAF como cCaja Madrid, Bancaja, CAM o Caixa Catalunya (con más de 1.000 kilotones de euros de activos colocados a este fiasco).

Luego podemos pensar en la famosa linea de avales para la emisión de deuda por parte de las entidades financieras. Entidades como Popular, Sabadell o Bankinter se beneficiaron del aval estatal para colocar su deuda en los mercados.

Por cierto, estos avales tienen un coste financiero para el emisor de los mismos, ya que esta empeorando su situación patrimonial, al asumir deudas de terceros, con lo que ya sabemos lo que pasaba con el rating o con la prima de riesgo. Con independencia de que las entidades hayan pagado por los mismos, los avales no nos han salido gratis a los españoles.

La última ayuda que ha recibido la banca privada española son los créditos fiscales, los activos fiscales diferidos, los llamados DTA´s. Los dos grandes se llevan más de 23.000 millones (para Emilio más de 17.000 millones). Que esto suponga ponernos en pie de igualdad con el tratamiento que dan otros países a sus bancos no impide constatar que se trata de una ayuda, de una ayuda al sector privado a nuestra costa justo en esto estos momentos.

PD: Por supuesto, las facilidades de liquidez del propio BCE a las entidades bancarias no dejan de ser otra ayuda más, lo que ocurre que forma parte de la idiosincrasia del propio sistema de Bancos Centrales.

En El Blog Salmón | Más bancos y Cajas acuden a la segunda subasta del FAAF Imagen | Juntainforma

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