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El debate fiscal en España está roto

El debate fiscal en España está roto
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Últimamente, debido a la polémica de la huida de algunos youtubers a Andorra debido a la baja fiscalidad del país pirenaico, ha habido un pequeño debate sobre la fiscalidad en España (de hecho, también lo hemos tocado en estas páginas). Y al final ha habido dos facciones: una propugnando impuestos mucho más bajos y otra defendiendo marginales más altos.

La polarización del debate político alcanza todos los aspectos y parece que no puede haber una vía media entre tener un país con unos impuestos muy bajos y tener un país en el que solo los "ricos" pagan impuestos. En ambos casos no habría sostenibilidad para el gasto público y estaríamos llegando al límite de lo que pueden ser los impuestos bajos (ya sea para todos o para la mayoría).

El Estado necesita dinero

El Estado necesita dinero. La mayor parte del gasto público no es superfluo, al contrario de lo que nos quieren hacer creer algunos. Sí, es cierto que los políticos gastan dinero en coches oficiales y que existe la corrupción. Pero incluso los casos de corrupción más sonados de los últimos años (ERE y Gürtel) sumarían solo 15-20% de lo que España gasta en pensiones en un mes.

El gasto público en España va principalmente a pensiones, sanidad, educación y seguridad. Y también hay otros gastos como creación y mantenimiento de infraestructuras que no se quedan cortos. Puede haber debates sobre si estos servicios que presta el Estado deben ser completamente públicos, con conciertos o con cheques directos a los ciudadanos, pero lo cierto es la necesidad de que el Estado tiene que hacer este gasto para que el país funcione está ahí.

Hay quien dice que tenemos muchos funcionarios, pero lo cierto es que desde hace diez años hay muchos puestos vacíos y luego tenemos problemas para ejecutar subvenciones europeas por falta de personal.

Con esto no quiero decir que España no tenga que modernizar la administración, intentar hacer más con menos y dejar de derrochar y cortar la corrupción. Simplemente digo que dar pensiones, tener educación y sanidad para todos, tener policía, bomberos, carreteras, aeropuertos, servicio de recogida de basuras, calles asfaltadas y un largo etcétera cuesta dinero. Y por tanto los impuestos tienen que existir.

Los impuestos ultrabajos generan problemas

Cuando los impuestos bajan y los gastos no pueden bajar más, hay déficit. Y esto, durante mucho tiempo, es insostenible. Al final los Estados hacen cosas raras para compensar estos impuestos bajos, medidas que pueden ser incluso peores que subir los impuestos.

Hay ejemplos en EEUU. Por ejemplo en Oklahoma, en 1992 crearon una ley que decía que para subir impuestos se necesitaba el 75% de los votos de ambas cámaras. En cambio, para bajarlos no. Así que a lo largo de los años los impuestos han ido bajando, pero no han podido subir. Y entonces empiezan a aparecer tasas (que técnicamente no son impuestos) por cosas absurdas. Los condenados delitos en Oklahoma, además de tener que pagar tasas por todo el proceso judicial, pagan tasas para financiar otros programas del Estado. Esto hace que normalmente estas personas condenadas, que normalmente son de renta baja, no puedan hacer frente a estos pagos y acaben pasando mucho más tiempo del requerido en la cárcel.

Esto, que desde luego es un caso extremo e hiperregresivo, lo hemos visto también, en menor medida, en España. Cuando la Seguridad Social entró en crisis en la década pasada, cosas que estaban exentas de cotizar, como pago en especie para comer o guarderías, dejaron de estarlo. Y recientemente se subieron los impuestos a los seguros, cosa que ha pasado bastante desapercibida, mucho más que tocar el IRPF o el IVA.

No, los "ricos" no pueden financiar todo

Pero luego está la otra facción, que por supuesto defiende que el Estado debe gastar y que los impuestos no pueden ser bajos, pero que indica que el problema radica en que los "ricos" pagan pocos impuestos. Uso las comillas porque la definición de rico suele ser alguien que gana algo más que el máximo sueldo que se puede esperar cobrar.

Y esto ha sido una tendencia en España desde hace un par de décadas. De hecho, aunque las tablas que se suelen ver por ahí del IRPF parece que se pagan impuestos desde el primer euro ganado, lo cierto es que existe un mínimo personal y familiar que hacen que una familia no pague impuestos por los primeros 20.000 euros ganados (un poco menos sin hijos, un poco más con hijos).

Esta cuantía se ha ido incrementando con el tiempo. Y para compensarla los marginales (el tipo máximo) ha ido subiendo. La tendencia de los años 90 de reducir tramos y bajar el marginal superior se vio rota en 2011 y desde entonces tenemos algunas Comunidades Autónomas con unos marginales superior al 50%.

Ya hemos visto que los verdaderamente ricos pueden irse a vivir a otro país o crear estructuras fiscales eficientes. Recientemente, debido a las posibilidades de trabajar remotamente, incluso algún tipo de trabajadores muy cualificados pero que tradicionalmente no podía trasladar su residencia, ahora también pueden.

Por tanto, la recaudación cada vez va a ir centrándose más en la clase media. No se puede sostener el nivel de gasto de un país como España con los "ricos".

Por unos impuestos más razonables

¿Cuál es la solución? Primero, salir de este falso debate entre bajar impuestos y subirlo a los ricos. Ni el Estado puede sostenerse con unos impuestos ultrabajos ni tampoco con la mayoría de los españoles exentos de IRPF.

Por un lado, habría que tapar los agujeros de las desgravaciones fiscales, aunque el principal agujero (la desgravación por hipoteca) se tapó hace tiempo. El IRPF tendría que ser más plano, progresivo, sí, pero sin alentar huidas a otros países. Quizá los mínimos exentos deberían ser más bajos y dar ayudas de otras formas, más efectivas. Y mirar el IVA, ya que hay demasiadas excepciones al tipo general.

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