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Desde Hungría con amor: la llamada ganadora

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En estos días de verano los horarios se trastocan. Por ejemplo, llegas tarde a casa, y en un gesto reflejo enciendes la televisión. Y uno se sorprende de la cantidad de programas clonados que emiten todas las cadenas a las mismas horas. Desconozco cómo se denomina el género. Pongamos que sea telellamadas, aunque se me ocurren otros calificativos que rayan....bueno, dejémoslo en telellamadas.

Bueno, es evidente que estos concursos (si se les puede calificar así) generan dinero. Mucho dinero, ya que por lo que he podido comprobar monopolizan franjas enteras televisivas, y, lo que resulta más inquietante, se van extendiendo fuera de sus horarios habituales (cosa que me sorprende después del caso Telesierra). En los enlaces que os pongo a pie de página podéis comprobar su poca seriedad y un análisis jurídico de Sevach de las condiciones generales del concurso. Yo me voy a centrar por un momento tan solo en la parte financiera.Y es que dichos programas, por muy hispanos que nos parezcan, pertenecen al fenómeno de la globalización (vamos, que nos los chupamos todos) y son producidos desde paises como Hungría u Holanda, para el resto del globo terráqueo. ¿Por qué?

Pues básicamente por su marco legal, fiscal. Tanto Holanda como Hungría, como otros muchos países que no suelen salir en las listas de paraísos fiscales, operan como tales. Si nos ponemos exquisitos técnicamente, son CFIOs, Centros Financieros Internacionales Offshore, si construimos una red de sociedades de la debida manera. Su normativa favorece el establecimiento de negocios, de sociedades, que operen, que facturen fuera de dichos estados, y son especialmente generosos con los royalties o derechos de imagen o autor.

Asi, tanto la progresista Holanda, que se ha lucrado durante años gracias al establecimiento de sociedades receptoras de los derechos de imagen de futbolistas de todo el mundo o la generación de megaproductoras de TV, como la "neoliberal" Hungria, que ha desarrollado una de las mayores industrias del porno gracias a su legalidad y a los costes reducidos, son buena muestra de que estamos muy lejos de aquella promesa de acabar con los paraísos o refugios fiscales. Estos países no figuran en la lista de los supuestos malos ni de refilón, una buena muestra de la hipocresía al respecto.

Más información | El Blog de Derecho Público de Sevach, tencuidado.es En El Blog Salmón | ¿Tu piso por un euro?, No estamos ante el final de los paraísos fiscales

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