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Día de los trabajadores

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Aunque ahora nos parezca normal, en el siglo XIX la jornada laboral en EEUU (y posiblemente en el resto del mundo) era normalmente de 18 horas, y si un capataz te hacía trabajar más horas tenía que pagar una multa por ello. En 1829 comenzó un movimiento bastante utópico: que la jornada laboral fuera de 8 horas de duración. La consigna era: ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa.

Tuvieron que pasar bastantes años para que los trabajadores tomaran medidas, y en 1884 las uniones de trabajadores de EEUU (entonces socialistas) decidieron imponer un ultimátum: si el 1 de mayo de 1886 no había una jornada de 8 horas en todo el país, los trabajadores irían a la huelga.

El presidente de entonces de EEUU promulgó la ley de las ocho horas, pero fue demasiado blanda y no se respetó, así que los trabajadores acudieron a la huelga. Y en las revueltas durante la huelga general hubo muertos en un incidente en Chicago. Esto propició dos cosas: por un lado el 1 de mayo se empezó a celebrar el día de los trabajadores; por otro lado, las patronales empezaron a conceder la jornada de 8 horas. Curiosamente, de todo occidente, sólo EEUU, el Reino Unido y Andorra no celebran el 1 de mayo como día festivo. En EEUU esto es así porque han intentado separar el día del trabajo de las reivindicaciones socialistas.

¿Y por qué cuento todo esto en un blog de economía? Porque esta historia me parece una buena lección de economía. El progreso mundial no depende del hecho de trabajar 18 horas, sino de trabajar productivamente. A pesar de que en el siglo XIX se trabajaban muchas más horas, en el siglo XX, gracias a los avances técnicos, la productividad fue mucho más alta y aunque un trabajador esté muchas menos horas en su puesto de trabajo es capaz de generar mucha más riqueza. La productividad es la clave del crecimiento económico y en España deberíamos tener claro esto.

Al final, las reivindicaciones de los trabajadores no eran ni mucho menos descabelladas, y la verdadera arma contra el socialismo revolucionario no era la represión y el insulto, sino la combinación de unas condiciones laborales adecuadas y el pleno empleo. ¡Y además en dichas condiciones las empresas ganan más dinero, ya que hay más potenciales consumidores!

Más información | Wikipedia En El Blog Salmón | Trabajan para cambiar los horarios laborales

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