Lorena es creadora de contenido, terapeuta de medicina natural e integral y emprendedora española. Vive en una furgoneta camperizada que es, a la vez, su casa y su oficina. "No sabía lo que quería hacer con mi vida", confiesa, "pero no quería vivir sin tiempo ni libertad". Hoy ha diversificado tres fuentes de ingreso y cuenta su vida en TikTok.
Por qué importa. El caso no es único. Se suma al de Juanma, al de Irene y Carlos (tres años en diez metros cuadrados), al de toda una generación que ha mirado el precio del alquiler y ha dicho basta. La furgoneta, en este contexto, no es exotismo: es una respuesta de bolsillo a una vivienda que se dispara.
@lore_seamountain Una de las preguntas que más me hacéis es: "¿De qué vives viajando en camper?" La respuesta corta: de varias cosas. La respuesta larga: de proyectos que he ido construyendo poco a poco y que me permiten tener algo que valoro muchísimo: tiempo y libertad. No fue un cambio de un día para otro ni una fórmula mágica. Ha sido un proceso de aprender, equivocarme, reinventarme y volver a empezar las veces que ha hecho falta. Y ahora tengo curiosidad 👇🏼 ¿Qué es lo que más te llama la atención de este estilo de vida? 🚐✨ . . . #ingresos #vivirviajando #vanlife #vidaalternativa #nomadadigital
♬ Woodland - The Paper Kites
En cifras. La entrada cuesta. Una furgoneta de segunda mano parte de los 20.000 euros; las nuevas o de gran volumen se mueven entre los 40.000 y 70.000 euros. La camperización DIY puede rondar los 3.000-5.000 euros; en taller profesional, supera los 25.000 euros. En ruta, los gastos mensuales oscilan entre 600 y 1.200 euros (combustible 150-400, alimentación 200-350, seguro 50-80, mantenimiento 50-100, internet 30-80, gas y agua 10-20, pernocta 0-150). Y la comparación es directa: una furgoneta elimina el alquiler o la hipoteca (600-1.200 euros mensuales), recorta la luz y el agua y cambia el IBI por el impuesto de circulación. Es decir, libertad geográfica con un coste fijo en diésel.
Sí, pero. El truco es que la propia casa es la que se mueve con diésel. El gasto en transporte deja de ser variable y se convierte en coste fijo. Y la furgoneta no es exactamente un activo que revaloriza: se deprecia como cualquier vehículo. La independencia geográfica de Lorena se sostiene por su diversificación de ingresos, no por la furgoneta en sí.
El contexto. Lorena tiene tres pies de ingreso. El primero: terapeuta de medicina natural, con consultas online (trabaja desde donde quiera con conexión). El segundo: embajadora de una marca de suplementación y cosmética natural. El tercero, el que más le ilusiona: su propia marca de joyería artesanal. "Desde que tengo uso de razón he estado creando cosas con las manos y es algo que me apasiona y me da paz", afirma. Como recordaba El Blog Salmón al confirmar que el drama de la vivienda se acentuará en 2026, con alquileres un 10% más caros y compra un 7% más cara, la presión sobre el bolsillo es la que empuja a buscar alternativas. Y como añadía en su pieza sobre cómo generar riqueza sin hipoteca, el piso no es la única vía de patrimonialización.
La gran pregunta. ¿Es la furgoneta la nueva hipoteca, o solo un paréntesis? Para Lorena, la furgoneta no es el fin; es la infraestructura que le permite trabajar desde donde quiera. El tiempo nos dirá si este modelo escala o se queda en una forma de vida para jóvenes sin cargas. De momento, ella ya construyó la suya.
Imagen | lore_seamountain (TikTok)
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