David tiene 75 años y es fontanero. Empezó como autónomo a los 24 y no ha parado hasta la jubilación. Su pensión: unos 500 euros al mes. Su mujer cobra unos 1.000. "Mi mujer tiene una pensión de unos 1.000 €, yo unos 500, si no hubiéramos invertido, sería insuficiente", cuenta en La Linterna de COPE. Juntos suman 1.500 euros mensuales. La pensión media de jubilación del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) se situó en enero de 2026 en 1.054,4 euros, según los datos de la Seguridad Social. La de los asalariados: 1.724,1 euros. David no está en la cola: está un 52% por debajo de la media de su propio colectivo.
En cifras. La brecha entre la pensión de un asalariado y la de un autónomo alcanza los 669,7 euros mensuales —9.375,8 euros al año en catorce pagas—, según los datos de la Seguridad Social. Infobae cifra en esos 670 euros mensuales la diferencia entre ambos colectivos. Y esa brecha está relacionada con las menores bases de cotización de muchos autónomos, que terminan generando pensiones más bajas. El 41% de los autónomos cobra menos de 27.480 euros al año, según datos recogidos en El Español. Dicho de otro modo: el sistema premia al que más cotiza y castiga al que menos puede, que suele ser el mismo que más años pasa dado de alta.
El contexto. El Gobierno rectificó en octubre de 2025 su plan de subida de cuotas para autónomos —la propuesta inicial contemplaba aumentos de hasta el 35%— y la llevó a un rango del 1% al 2,5% para los tramos altos, congelación en los tres primeros. La ministra de Seguridad Social, Elma Saiz, defendió entonces que la nueva propuesta congelaba los tres primeros tramos y planteaba subidas progresivas del 1% al 2,5%, como recogió Europa Press. Lorenzo Amor, presidente de ATA, respondió que "hemos parado el sablazo" pero advirtió: "De nada sirve tener estas cuotas cuando no mejoramos la protección social de los autónomos". Al 60% de los autónomos que solicitan la prestación por cese de actividad se les sigue denegando, según ATA, y el acceso al subsidio para mayores de 52 años está condicionado, entre otros requisitos, a haber cotizado al menos seis años por desempleo. El Economista recoge el dato del 60% y explica las dificultades de acceso a esta prestación.
Entre líneas. David es fontanero, un oficio que se ejerce solo, con las manos y a puerta cerrada. Su larga carrera de cotización le permite acceder al porcentaje máximo que le corresponda sobre su base reguladora, pero que esa base reguladora se traduzca en 500 euros no es una anomalía: es la fotografía de quien generó una pensión sobre unas cotizaciones reducidas. "Si no hubiéramos invertido, sería insuficiente" no es una queja retórica. Es la matemática de un hogar que necesita al menos 1.500 euros para funcionar y que, sin el ahorro privado, se habría quedado a 500.
Sí, pero. La reforma de cuotas es necesaria (el sistema necesita más ingresos para sostener las pensiones futuras), pero subir lo que paga el autónomo sin subir lo que cobra cuando se jubila refuerza la asimetría. Como ya recogió El Blog Salmón, dos de cada tres autónomos jubilados cobran menos de 1.000 euros al mes. Y la propia Seguridad Social niega pensiones a autónomos por errores de un día en la baja, en un caso concreto que fue objeto de controversia. El sistema cobra religiosamente durante décadas y luego aplica la letra pequeña con precisión milimétrica.
Es síntoma. El caso de David no es una excepción del sistema: es el sistema expresado en una persona. Un fontanero de 75 años que ha recurrido al ahorro y la inversión fuera de la Seguridad Social para complementar su jubilación, y que dice "si no hubiéramos invertido, sería insuficiente" con la naturalidad de quien describe el clima, no una injusticia.
Vía | COPE
Image | Fontanero mayor. Generada por Gemini
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