Tenemos la cartera repleta de tarjetas; cada vez usamos más Bizums para efectuar pagos e incluso opciones como Paypal ya forman parte de las transacciones que realizamos día tras día. Sin embargo, España aún es un país de dinero en efectivo.
El uso del dinero sigue teniendo un peso muy importante en el país, aunque eso sí, cada vez es más complicado tenerlo físicamente en nuestras manos. El agónico cierre de oficinas bancarias y cajeros automáticos pone la cosa complicada.
España mantiene un uso del efectivo por encima de la media europea
El primer Índice de Salud del Efectivo en Europa (CHIE), elaborado por Denaria Europe, sitúa a España en la novena posición entre los 20 países analizados, con una puntuación de 57,3 sobre 100.
El estudio destaca que el efectivo continúa representando el 57% de las operaciones realizadas en los puntos de venta, un porcentaje que confirma que sigue siendo un método de pago muy utilizado por los consumidores españoles.
Además, España dispone de 96,2 cajeros automáticos por cada 100.000 habitantes, una cifra que, en comparación con otros países europeos, refleja una red todavía amplia.
No obstante, dicho informe advierte de que esta infraestructura comienza a mostrar signos de deterioro en determinadas zonas, especialmente en municipios pequeños y áreas rurales.
Otro indicador relevante es el denominado Termómetro de Aceptación del Efectivo (CAT), donde España obtiene 66,4 puntos.
Esta puntuación sitúa al país en un nivel considerado de vigilancia, lo que significa que el efectivo continúa siendo aceptado de forma mayoritaria, aunque existen riesgos que podrían limitar su utilización en el futuro si no se garantiza tanto su aceptación como su disponibilidad.
Cada vez cuesta más retirar dinero
La reducción progresiva de oficinas bancarias está teniendo consecuencias directas para muchos ciudadanos.
Según la quinta edición del estudio Hábitos y percepción de los españoles respecto al sector bancario 2026, elaborado por Nickel, el 74,7% de los encuestados afirma haber observado el cierre de sucursales o cajeros automáticos en su entorno.
Esa reducción de la red de acceso provoca que más de la mitad de la población haya experimentado dificultades para conseguir efectivo. En concreto, el 53% reconoce que en alguna ocasión no ha podido retirar dinero cuando lo necesitaba por la ausencia de cajeros u otros puntos donde realizar la operación.
Y es que, según datos del Banco de España Banco, hasta 2.638 municipios españoles ya no tienen ni acceso personal a servicios bancarios, lo que se traduce en 435.340 personas afectadas.
Esta situación afecta especialmente a personas mayores, residentes en pequeñas localidades y ciudadanos con menor acceso a herramientas digitales, para quienes el efectivo continúa siendo el principal medio de pago y donde, por ley, los establecimientos no pueden obligar a los consumidores a tener que pagar con tarjeta.
El dinero físico sigue siendo imprescindible para muchos comercios
Pese al crecimiento de las tarjetas y los pagos mediante teléfono móvil, el efectivo continúa desempeñando un papel esencial en numerosos negocios.
Según el estudio de Nickel, el 59,3% de los españoles considera que una de las principales ventajas del dinero en metálico es poder utilizarlo en pequeños establecimientos que todavía no aceptan tarjetas o que prefieren esta forma de cobro.
Bares, mercados municipales, comercios familiares, tiendas de barrio y negocios ubicados fuera de las grandes ciudades siguen dependiendo en buena medida del efectivo para parte de sus ventas, lo que explica que muchos consumidores continúen retirando dinero de forma habitual.
Los comercios se convierten en una alternativa a los cajeros
Ante la desaparición progresiva de oficinas bancarias donde España ha perdido más de la mitad de sus oficinas bancarias pasando de 46.221 sucursales en 2008 a situarse por debajo de las 18.000 oficinas en la actualidad, comienzan a ganar muy protagonismo muy poco a poco nuevas fórmulas para acceder al efectivo.
Una de ellas son los servicios conocidos como cash-in-shop, que permiten retirar dinero directamente en establecimientos comerciales autorizados mientras se realiza una compra o una operación determinada. Pero claro, su utilización no es aún del todo significativa entre la población.
Imágenes | Eduardo Soares, Ivan Aleksic
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