El Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), esa cotización adicional que todos pagamos desde 2023 y que acaba de subir otro escalón, se traducirá en una reducción de hasta 92 euros anuales en las nóminas más altas, aunque para los salarios más modestos el varapalo será de apenas unos pocos euros al mes. Según el BOE, en 2026 el MEI alcanza el 0,9% de la base de cotización, del que el trabajador asume el 0,15%.
¿Qué diablos es el MEI y por qué nos quitan dinero?
El MEI, o Mecanismo de Equidad Intergeneracional, que suena a algo sacado de un informe de Bruselas pero que en realidad es bastante sencillo, es una cotización extra que introdujo el Gobierno en 2023 dentro de la reforma de pensiones y que va subiendo cada año hasta alcanzar el 1,2% en 2029. La Seguridad Social explica que desde 2030 y hasta 2050 se mantendrá en ese 1,2%. La idea de fondo (y esta es la clave) es que nosotros, los trabajadores activos, aportemos un poquito más para asegurar que las pensiones futuras tengan fondos. Es decir: pagamos hoy para que quienes se jubilen mañana (o pasado mañana) puedan cobrar.
Según lo publicado en el BOE, el recargo del MEI para 2026 se sitúa en el 0,9% de la base de cotización, repartido entre empresa (0,75%) y trabajador (0,15%). Traducido a euros: si cobras el salario mínimo interprofesional (SMI), que en 2026 está fijado en 1.221 euros mensuales, tu aportación al MEI será de unos 22 euros al año si se toma esa cuantía como referencia mensual. Pero si tu sueldo alcanza la base máxima de cotización de 2026, fijada en 5.101,20 euros mensuales, entonces sí que te dolerá: hasta unos 92 euros anuales que se esfuman de tu nómina.
¿Y ese dinero a dónde va exactamente? Aquí es donde el tema se pone interesante (y donde más de uno va a fruncir el ceño). Las cotizaciones del MEI no van a financiar directamente nuestra pensión individual, sino que se destinan al llamado Fondo de Reserva de la Seguridad Social, ese colchón financiero que se supone que debería actuar cuando las cosas se pongan feas demográficamente hablando. La propia Ley General de la Seguridad Social establece que el MEI es una cotización finalista que nutre este fondo y que no es computable a efectos de prestaciones. O lo que es lo mismo: estamos pagando una cotización cuyo objetivo es reforzar el sistema de pensiones y el Fondo de Reserva, no aumentar directamente nuestra futura pensión. Hay quien incluso habla de un 'impuesto encubierto' porque no aparece como tal en ninguna parte, sino que se camufla dentro de la partida de 'cotizaciones sociales' de nuestra nómina. Eso sí, la Seguridad Social ingresará gracias a este concepto algo así como 5.298 millones de euros solo en 2026, según la previsión adelantada por la ministra Elma Saiz en el Congreso.
La pregunta es si este mecanismo es equitativo o si, por el contrario, estamos ante otra forma de ajustar las cuentas públicas pasándole la factura al trabajador de a pie. Por un lado, se argumenta que es necesario (y razonable) que cada generación contribuya a sostener el sistema que le precederá; por otro, los sindicatos llevan tiempo advirtiendo de que la carga fiscal sobre las nóminas españolas ya es bastante alta y que seguir añadiendo porcentajes encima puede tener efectos perversos: encarecer el empleo, fomentar la economía sumergida o, simplemente, reducir el poder adquisitivo de familias que ya no dan para más. De ahí que algunos economistas propongan alternativas como ampliar bases cotizables en lugar de subir tipos, o buscar financiación en impuestos directos (IRPF, Sociedades) en lugar de cargar todo sobre el trabajo. Pero… ¿qué opciones reales tenemos sobre la mesa? Pocas, la verdad.
Lo que viene después: más subidas a la vista.
Si crees que con esto ya está, prepárate porque el MEI sigue escalando: en 2027 tocará otro incremento y llegará al 1% total, mientras que la senda marcada lo llevará hasta el 1,2% en 2029, porcentaje que se mantendrá hasta 2050, tal y como recoge la Seguridad Social. Es más, los trabajadores españoles estamos pagando cada vez más por este concepto y, para 2026, la previsión oficial sitúa los ingresos del MEI en 5.298 millones de euros, un 20% más que en 2025, según las cifras ofrecidas por la ministra Elma Saiz. La gran pregunta que muchos se hacen, y que nadie contesta con claridad, es si el sistema será sostenible a largo plazo o si, llegado el momento, tendrán que inventarse nuevos mecanismos (o subir aún más los que ya tenemos). De momento, lo único seguro es que la parte de nuestra nómina destinada al MEI seguirá aumentando hasta 2029.
Imagen | Gustavo Fring (vía Pexels)
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