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La huelga en General Motors, fuegos de artificio

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Decenas de miles de trabajadores en huelga. El sindicato UAW contra la General Motors. Parece una gran batalla... pero los tiempos han cambiado, los sindicatos ya no son lo que eran ni el panorama del sector automovilístico tampoco.

La huelga se presenta como una protesta por la falta de acuerdo entre sindicato y empresa en relación a determinadas condiciones laborales especialmente relacionadas con las contribuciones a las pensiones de los trabajadores. Pero leyendo un poco sobre el tema parece que el asunto que sobrevuela toda la negociación es la clara posibilidad de que General Motors traslade (perdón, siga trasladando) sus procesos productivos fuera de las fronteras estadounidenses.

Y ante este panorama, los sindicatos tienen su posición francamente debilitada. Al final, General Motors (que personalmente creo que hace tiempo que dejó de ser una compañía estadounidense para convertirse en una compañía global, aunque a efectos de imagen haya que hacer gala de americanismo) no tendría mayor problema en trasladar su producción. De hecho, posiblemente sea un imperativo competitivo que lo haga. Mantener el nivel de producción en Estados Unidos sólo respondería a una cuestión de imagen (que no es poco), pero sólo podría sostenerse si el diferencial de coste respecto a la producción fuera de sus fronteras no es demasiado elevado.

Y eso pasa porque los trabajadores estadounidenses "se bajen los pantalones".

La alternativa es el traslado de la producción (para seguir siendo competitivos a nivel mundial) o el cierre (por la incapacidad de competir). Y en esas están: parece que van a aceptar una reducción en los costes, que están dispuestos incluso a aceptar una doble escala salarial (que las nuevas incorporaciones cobren menos que los mayores por hacer el mismo trabajo, rompiendo así con el "lastre" que supone para la empresa extrapolar unas condiciones laborales de otra época a todos los trabajadores).

Visto así, la huelga parece un postrero ejercicio de reafirmación del sindicato frente a sus bases, una demostración de "fuerza" de cara a la galería probablemente consentida por la empresa, que está en condiciones de soportar tranquilamente una huelga que no se prolongue demasiado en el tiempo (hay stock, hay caja...).

En unos días, quizás semanas, la huelga terminará y todos tan contentos: los trabajadores pensarán que su sindicato les ha defendido, que han conseguido cosas para ellos y que la empresa "se ha rendido"; el sindicato habrá ganado un poquito de tiempo y habrá camuflado las cesiones reales que han hecho, manteniendo su status quizás unos años más; y la empresa habrá conseguido el 90% de sus objetivos en la negociación y habrá ganado en imagen ("hemos hecho un esfuerzo para proteger al trabajador norteamericano") sin sufrir demasiado en el proceso.

Más información | Forbes

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