Compartir
Publicidad

Los salarios vinculados al IPC, ¿aumentan las desigualdades sociales?

Guardar
17 Comentarios
Publicidad
Publicidad


En la reciente reunión entre la canciller alemana y nuestro presidente se puso de relieve la vinculación entre los salarios y la productividad, propuesta defendida por Angela Merkel y la vinculación de los salarios y el IPC defendida por nuestro gobierno, respaldado por CEOE y Sindicatos. Viendo la evolución que ha tenido el IPC desde que entramos en el euro, la evolución que han tenido los salarios en ese mismo período, y la evolución apreciable de los precios; se aprecia con claridad que las líneas son divergentes.

Los salarios de los grandes directivos y empresarios, que no suelen estar referenciados al IPC sino al beneficio de las empresas, han seguido un camino muy distinto al de los salarios de los trabajadores, que año a año, y a pesar de los “incrementos” relacionados con el IPC, han (hemos) ido viendo una evidente pérdida de poder adquisitivo. Un salario de 200.000 pesetas mensuales en el año 2000 era casi inalcanzable, era casi un sueldazo, hoy 1.200 euros, no sirven para llegar a fin de mes si no hay más ingresos en la familia.

Voy a poner un ejemplo de evolución real de un precio básico: el pan. Una barra de 250 gramos costaba 45 pesetas en el año 2001, ahora cuesta 95 céntimos de euro, un incremento cercano al 400% en 10 años. Sólo el incremento del iva del 16 al 18 ha supuesto un alza de la mayoría de los precios de un 2% en la segunda mitad del año pasado (a lo que hay que sumar los redondeos al alza), a eso hay que sumar los incrementos periódicos del precio de la energía, las comisiones bancarias, y así un largo etc. Algunos precios han bajado (pisos y coches), pero han subido los tipos de interés de las hipotecas, que no están referenciados en el IPC.

Un consumidor tipo, como yo, tiene unos gastos mensuales que se reparten aproximadamente así:

  • 20% en energía (combustible para el vehículo, gas, electricidad).
  • 40% en hipoteca o alquiler de vivienda habitual.
  • 22% en otros créditos (vehículo, tarjetas).
  • 18% en alimentación y vestir.

Todo lo que son gastos habituales ha sufrido sólo en el último año un incremento de precio superior al 5% (quedándome corto para no exagerar); si tuviese una pensión o un salario referenciado al IPC, este año cobraría en torno a un 2 o 2,5% más que el año anterior. La pérdida de poder adquisitivo es evidente. Por otro lado, las empresas que suben esos precios, ven como crece su margen de beneficio, ya que durante el año sus trabajadores mantienen el mismo sueldo (cuando no se lo bajan con excusa de la crisis) y los ejecutivos con salarios referenciados a la productividad se benefician de esta circunstancia, y presionan para que esto siga siendo así. Cuanto más gane la empresa, via reducción de costes, salarios, más bonus.

Un ejemplo sencillo, una cafetería, esos negocios tan afectados por la pérdida de clientes; aún no he visto ninguno que redujese los precios de sus productos, es más los siguen aumentando, un café de 80 pesetas cuesta ya más de 1,20 euros en la cafetería más normalita, los salarios de sus empleados no suben al mismo ritmo, si eres camarero y cobras más de 1000 euros eres afortunado, y es posible que pronto venga alguien en dificultades que se ofrezca a trabajar por 800 y te quite el puesto.

La conclusión es que los salarios vinculados al IPC, que se supone protegen al trabajador, lo que hacen, y han estado haciendo año tras año, es hacer que el poder adquisitivo haya ido disminuyendo. Incrementando la desigualdad entre los que menos cobran y los que cobran más, los que cobran en referencia al IPC y los que cobran en referencia a la productividad.

El cálculo del IPC es un referente que sólo se debería tener en cuenta para políticas macroeconómicas, debería ser común en todos los países (no armonizado, sino igual) para poder establecer una base de comparación fiable y útil entre las economías de los países. Como índice de referencia para los precios reales no sirve, porque deja fuera muchas cosas e incluye otras que no forman parte de la cesta de la compra habitual. No todo el mundo compra pisos o coches, sin embargo son muchos los que están afectados por las subidas y bajadas de los tipos hipotecarios.

En El Blog Salmón | El IPC cierra 2010 en el 3%
Imagen | EFE

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio