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¿Cómo gestionar una plantilla en época de crisis económica?

¿Cómo gestionar una plantilla en época de crisis económica?
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No hace falta decir que actualmente nos encontramos en una coyuntura recesiva de la economía, y por tanto, en una etapa muy complicada tanto para los directivos, así como para los empleados de la mayoría de las empresas. Por un lado los directivos han de lidiar con una plantilla estresada, trabajando a un ritmo más acelerado que en los años anteriores a la crisis, con menos ‘recursos’ para reducir costes salariales, y sobre todo, con una caída de los beneficios que hacen aún más complicada la consecución de objetivos.

Por otro lado se sitúan los trabajadores, que se encuentran desmotivados por la sangría del paro y el miedo que este genera, por la congelación de sus salarios, al nos practicarles subidas en los últimos años, y por la desconfianza generalizada en el entorno.

La crisis está consiguiendo acabar con empresas y negocios que han funcionado durante muchos años, e incluso durante décadas o siglos. Por ello, es vital para el funcionamiento de la misma la adopción de ciertos comportamientos, que los trabajadores perciben a través de sus directivos. Como ya hemos anticipado, los directivos tienen el poder de alterar esta situación, beneficiando al entorno, o tal vez dificultándolo al volverlo más nervioso e insostenible.

Al hilo de esta cuestión, ¿qué debe hacer un directivo para gestionar una plantilla durante una crisis económica?

Un directivo es el centro de atención de sus subordinados, e incluso un modelo a seguir. Por ello, este ha de mostrar una actitud tranquila, para tratar que el entorno permanezca en orden y se desarrolle con normalidad. Las decisiones corporativas se gestan en entornos cambiantes, hay que partir de la base que una venta, fusión, adquisición, o quiebra, es una situación que sobreviene por causas totalmente ajenas al grado de consecución de objetivos y al rendimiento de los equipos que integran a la organización. Al ser una causa ajena, hay que entenderla como tal, logrando un espacio de trabajo tranquilo, paciente, que cuide del buen funcionamiento de la organización y del clima de trabajo.

Se han de fijar objetivos realistas, es decir, si en los años de bonanza se han fijado objetivos comerciales altos, y la plantilla ha respondido, debemos entender que esto ha sido así por el esfuerzo de los empleados, pero no solo eso, sino que también por un entorno económico favorable. Ahora, el esfuerzo sigue siendo el mismo o incluso superior, y los resultados ni se les parecen.

Potenciación de la cercanía y refuerzo del autoestima, los trabajadores acuden cada día a su puesto de trabajo, siendo una faceta muy importante de sus vidas, faceta de la que también han de percibir recompensas para mantener un grado alto de autoestima, y sentirse autorealizados. Muchos trabajadores alcanzan esta sensación mediante la percepción de mejoras de su nivel en la empresa o por generosos incrementos salariales.

Como el entorno no se muestra favorable, los trabajadores tienen el riesgo de perder su autoestima, por ello, los directivos deben mostrar su lado más humano, valorar el trabajo de sus subordinados, y saber hacerles entender que las circunstancias afectan a todos, porque en realidad, el beneficio o perjuicio alcanzado por una persona es relativo, y depende directamente de como este afecte a su entorno.

Las circunstancias de cada empresa, organización o grupo son muy heterogéneas, por el sector de actividad en el que desarrollen sus operaciones y negocios, de la situación en la que se encuentre el país, etcétera. Pero a pesar de ello, el ser humano tiene una gran capacidad de interferir en un grupo, con un potencial tremendo para mitigar situaciones adversas. ¿Qué opinan ustedes sobre qué se puede hacer en este sentido?

En El Blog Salmón | ¿Cómo negociar una subida salarial?
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