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Economías de aglomeración, por qué la actividad económica tiende a acumularse

Economías de aglomeración, por qué la actividad económica tiende a acumularse
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La actividad económica muchas veces parece que tienden a acumularse en unos pocos puntos del planeta, especialmente en ciertas ciudades. Esto sucede especialmente para ciertas industrias, pero a veces no tienen que ser industrias relacionadas entre sí. También existen muchos conocimientos que no dependen según la industria, por ejemplo la gestión financiera o de recursos humanos, muchas veces se traslada de una empresa a otra.

La semana pasada, cuando hablé de la influencia que tenía Londres sobre el Reino Unido, hay quién mencionó la City, mientras que hay quien habló sobre Madrid y Barcelona como ejemplos en España del mismo fenómeno parecido. Recientemente se ha publicado un mapa de la OCDE sobre los trabajos cualificados en la UE, y España parece un desierto de empleos cualificados, salvo un oasis en la Comunidad de Madrid, País Vasco y mejores condiciones en Aragón y Cataluña. Muy probablemente el de Cataluña si separáramos la provincia de Barcelona, se vería un desequilibrio similar. La pregunta es ¿por qué suceden estas cosas?

Economías de aglomeración

El fenómeno de las economías de aglomeración se lleva estudiando desde los años 30, aunque con más interés a partir de la segunda mitad de los 80 del siglo pasado. Muchos economistas famosos como Krugman o Stiglitz han trabajado en esta línea de investigación.

El fenómeno económico es que aunque las empresas tienen ventajas al localizarse todas en un único lugar, principalmente por las economías de escala y por los efectos de red. Es decir, se entiende que estar en Detroit les resulta favorable a los fabricantes de coches o estar en Londres a los bancos, un estudio de cine en Los Ángeles, o a la alta costura en Milán o París.

La aglomeración tiene las ventajas de los flujos de información y la reducción de ciertos costes debido al producir las unas al lado de las otras. Po ejemplo en el cine, si tenemos al mismo actor rodando dos películas (o una película y una serie), resulta más fácil que se estén produciendo en estudios cercanos, ya que no habrá que esperar horas en tiempos de desplazamiento.

Pero también será últil ara la industria auxiliar, ya que podrán atender a varios clientes a la vez, muchas veces ofreciendo precios más baratos. Por ejemplo un comercial podrá ir a una fábrica por la mañana a primera hora, a la competencia después, comer con otro cliente, y redactar el informe por la tarde en la oficina de los tres. Si estas fábricas estuvieran situadas a cientos de kilómetros de distancia, el comercial dedicaría más parte de su tiempo a transportarse. El comercial puede ajustar sus precios.

También para las empresas respecto a los trabajadores, si necesitan un empleado especializado en el tema X, será más barato robarlo a la competencia si trabaja a tan solo cinco kilómetros, que si hubiera que ofrecerle suficiente como para que le compense el desplazarse él y a su familia a 500 kilómetros de distancia.

Economías de desaglomeración

Las deseconomías de escala surgen de las desventajas que tiene la aglomeración. Es decir, si las economías de escala serían una fuerza centrípeta que nos acerca al centro, las deseconomías de escala actuarían de fuerza centrífuga que nos aleja del mismo centro. Cuando se alcanza cierto punto, a las empresas les empieza a costar demasiado estar situadas en el mismo lugar y comienzan a pensar en relocalizarse a otros.

Esta relocalización puede ser lejos de cierto punto, por ejemplo, cuando hemos mencionado anteriormente de los trabajadores, puede suceder que estos se pasen a la competencia a por sueldos más altos, lo que implique que la industria acabe pagando sueldos muy altos a sus trabajadores para retenerlos, como sucede en Silicon Valley.

También puede que simplemente se acabe el espacio disponible para actividades intensivas en el mismo o que se incremente demasiado el coste de ciertos recursos (agua o electricidad).También que se colapsen las carreteras, como suele suceder en los atascos que se sufren en las grandes urbes del mundo.

A veces en la desaglomeración simplemente se produce un movimiento centro-periferia, en el que se mueve la producción a las afueras, como sucede con ciertas empresas que simplemente trasladan a las afueras de la ciudad o a ciudades cercanas sus instalaciones o simplemente parte de la producción económica. Por ejemplo a nadie se le ocurriría abrir un almacen logístico en el centro de Madrid, por el alto coste, pero no nos parece nada raro que este esté en Leganés o Getafe. No llega a que actividad económica se vaya de Madrid a Albacete, por poner un ejemplo.

¿Está acabando Internet con las economías de aglomeración?

Cuando surgió el teletrabajo, se empezó a hablar de que en el futuro no sería necesario trabajar en la oficina, sino que trabajaríamos desde casa. Se nos vendió un futuro idílico en el que nos libraríamos de nuestra casa, en zapatillas y con bata. Algunos se imaginaban un futuro trabajando debajo de un cocotero en una playa caribeña y otros al lado de un huerto que regarían mientras que se procesaban los cálculos y otros al lado de una montaña en la que esquiar a diario.

En la práctica, no ha sucedido. En todo caso ha podido ayudar para que trabajemos desde casa un día a la semana (como hacen algunas empresas) o para que nos pongan a trabajar con el portátil y el módem usb un domingo por la tarde (en zapatillas y bata, eso sí).

Lo que tenemos es que las nuevas tecnologías parecen funcionar aglomeradas, y a aumentar los beneficios de estar cerca unos de otros. La mayor parte de las nuevas empresas de informática tienen su central o parte de sus instalaciones en la Bahía de San Francisco y la mayor parte de los gadgets se fabrican en la costa de China. No parece que precisamente existiendo la posibilidad de poder estar en cualquier sitio, se aproveche mucho. Por supuesto siempre está el que se ha montado su negocio alejado de la civilización y se pone como ejemplo, pero no suele ser lo más habitual.

El campo de la economía espacial cada vez adquiere más importancia, pero especialmente viendo los resultados a lo que conducen la situación actual, (ya sea en Londres, Barcelona, San José o Shenzhen) deberíamos de dejar de ser pragmáticos, y entender que las economías de aglomeración son reales, y no parece que la tecnología las haga irrelevantes, sino todo lo contrario.

En El Blog Salmón | Megaciudades: tendencia a vigilar y España es muy pequeña

Más información | Econsoft, Eumed, [Edward L Glaser (2007) Agglomeration Economics (selección de capítulos).](Edward L Glaser), Johanssson & Quigley, (2004) Agglomeration and networks in spatial economies

Imagen | Tony Webster
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