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Haz lo que digo no lo que hago

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La semana pasada presenciamos uno de esos momentos de máxima seriedad e importancia en Europa.

Los líderes de los cuatro países europeos miembros de la G8, Francia, Alemania, Reino Unido e Italia, acompañados por varios miembros de la Comisión Europea (CE), incluyendo su presidente, José Manuel Barroso, y también el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, se reunieron en París.

La idea parece que era que Francia, que lidera la Unión Europea (UE) hasta el fin de año, quería llegar a acuerdos comunes y coordinados sobre cómo reaccionar a los impactos financieros y a las dificultades que los bancos están sufriendo. Estos acuerdos comunes se iban a proponer a todos los estados europeos para que se extendieran a toda la Europa de los 27.

Inicialmente, Sr. Sarkozy, presidente de Francia, propuso su fondo faraónico de €400.000 millones, para ayudar a las entidades financieras europeas, copiando los $700.000 millones que establecieron los Estados Unidos para apoyar a sus bancos.

La importante diferencia entre estos planes era que los directivos y accionistas de los bancos europeos que buscaban ayudas gubernamentales iban a sufrir por ello. Como hemos hablado en estas páginas, esta diferencia es muy importante.

Sonaba muy bien cuando hablaron de coordinación, aunque uno empezó a sospechar sobre esa unidad cuando concluyeron que cada país debería actuar cuándo lo consideraba necesario y de la forma que consideraba necesario, eso si, coordinando con el resto de Europa. No explicaron qué quería decir esto.

Incluso criticaron duramente a Irlanda por garantizar todos los depósitos de sus bancos, sin referencia alguna a Europa y a la coordinación que estos líderes estaban proclamando.

Un par de días después, con todos los políticos de vuelta en sus casitas, Angela Merkel, Canciller de Alemania, anunció que su gobierno inyectaría €40.000 millones de capital a su banco hipotecario más grande, HypoBank, y también anunció que iba a garantizar todos los depósitos de sus ciudadanos.

Es decir, que iba a seguir el camino de la criticada Irlanda, garantizando depósitos y sin referencia a Europa.

La ventaja de toda esta farsa europea, que hemos visto muchas veces, es que, como la idea de que Europa actúe como una en temas importantes es pura imaginación, los políticos europeos no nos cargarán con programas grandilocuentes como el que acaban de lanzar en Estados Unidos. Serán sólo programas menos grandilocuentes.

Muy buena Señora Merkel.

Vía | Finanzas En El Blog Salmón | La República Capitalista de Francia versus la Unión Soviética de EEUU

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