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Las ventas de coches bajan en Europa: ¿recesión a la vista o hay otra explicación?

Las ventas de coches bajan en Europa: ¿recesión a la vista o hay otra explicación?
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La venta de coches en Europa no para de caer. Desde septiembre de 2018, cuando se produjo la primera caída interanual, llevamos ya diez meses con caídas interanuales. La última vez que hubo 10 meses seguidos de caídas fue en 2012, justo en medio de la crisis de deuda soberana que tuvimos en Europa y que puso el Euro en el punto de mira.

La lectura clásica de la caída de ventas de vehículos es esa: ante una crisis, una recesión, los consumidores dejan de comprar vehículos y las ventas se resienten. De hecho suele ser un buen indicador adelantado de que algo va mal en la economía. Pero, ¿puede haber otra explicación?

El sector del automóvil, en transformación

El problema es que el sector del automóvil es un sector en transformación. El diselgate que estalló en 2015 cambió el sector para siempre y metió el miedo en el cuerpo a los consumidores. De hecho la tendencia de España, que compraba muchos más diesel que gasolina, se ha invertido complemetamente desde entonces.

Además de esto, las ventas de los coches eléctricos, aunque siguen siendo pequeñas, aumentan sin cesar. El público general piensa que los coches de combustión son cosa del pasado, y la escasa oferta de eléctricos se vende bastante bien y cada vez más.

Y hay aún otra cosa más: justo el septiembre de 2018, cuando se inició el descenso en las ventas de vehículos, entró en vigor la nueva normativa de consumo WLTP, que mide los consumos y emisiones de los vehículos. Esto hizo que algunos modelos se descatalogaran dicho mes (por no cumplir con buenos datos la nueva normativa) y que en agosto de 2018 se vendieran muchos más vehículos de lo normal (+30% frente al mismo mes del año anterior). De hecho las ventas de junio y julio de 2018 también fueron bastante potentes (+10%), ya que se aproximaba la fecha límite.

Por tanto los datos de junio de 2019 se están comparando con los de junio de 2018, que fue un mes bueno. Esto hace anticipar que agosto será un mes desastroso. Realmente hay que comparar periodos de 12 meses y no mes a mes, para tener una estadística con menos efectos de calendario.

Un sector en transformación no puede ser indicador de nada

El sector del automovil está en transformación y no se pueden usar sus datos para medir nada que no sea el propio sector. Su factor de predicción de la economía queda, por tanto, completamente al margen y mientras no se normalice la situación no puede ser indicativo de nada.

Es como si en los años 70 se hubieran usado las ventas de máquinas de escribir como indicativo económico. En los 80 y 90 las ventas se hundieron, pero la economía fue pujante. El efecto puede ser parecido, no porque haya un sustituto al vehículo sino porque mucha gente está esperando al coche eléctrico. A lo mejor este tarda más en llegar (más modelos y mas puntos de carga, que se adapten a un mayor porcentaje de la población) y las ventas vuelven a subir, pero está claro que algo ha cambiado y su factor de predicción económico ha perdido fuerza.

¿Estamos al borde de una rececesión? Es posible, pero desde luego por otros datos y no por los que muestra este sector. Eso sí, es posible que si estamos ante una nueva crisis económica el hecho de que haya pocas ventas de vehículos sea un agravante pues no olvidemos que es un sector que genera mucho empleo.

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