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Lehman Brothers: ¿qué pasó de verdad?

Lehman Brothers: ¿qué pasó de verdad?
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Un reciente artículo de mi compañero, Alejandro, titulado “¿Por qué no se debe dejar caer el sistema financiero?“, habla de la importancia del sistema financiero, como sistema de pagos y como, en su ausencia, tendríamos que guardar nuestros ahorros bajo los colchones.

Efectivamente, el sistema financiero es muy importante para la economía, como dice Alejandro, ya que es la grasa de las ruedas de la economía, da la gasolina para el crecimiento y, si se hace bien, es muy importante para impulsar el crecimiento. El sistema financiero a través de sus múltiples integrantes se cuida de gestionar los flujos financieros de la economía y de dirigir estos flujos de los que generan exceso de liquidez a los que necesitan liquidez. Ahora si, eso no quiere decir que todas las distintas entidades financieras que participan en el sistema financiero, los bancos comerciales, los bancos de inversión, las fondos de inversión (los públicos y los privados), etc. son igualmente importantes y no quiere decir que la supervivencia de cada uno de estos componentes sea esencial. Lo primero que pensé cuando leí el artículo de Alejandro es que no hay que confundir los bancos con el sistema financiero.

El ejemplo que más se utiliza de las dificultades del sector financiero es el haber dejado caer al banco de inversión estadounidense, Lehman Brothers. Tanto hablar de Lehman Brothers, pues hablemos de la caída de Lehman Brothers. Este es el primero de dos artículos, que intenta aprender la lección de lo que pasó en el caso de Lehman Brothers y el segundo artículo hablará de lo que se debería hacer en el futuro cuando entidades financieras están en dificultad.

Lehman Brothers, como todos los grandes, tenía acuerdos financieros con otros bancos de muchos millones de millones y, cuando estallaron sus problemas, como no había solución clara, ni apoyos previstos, se supuso que, con sus rumoreadas dificultades, sus líneas de crédito se limitarían o cancelarían. Como siempre pasa en los mercados financieros, cuando esperas que algo va a pasar, actuas como si pasará y, por lo tanto, los que trabajaban con Lehman Brothers y los que prestaban a Lehman Brothers empezaron a limitar su exposición y dejaron de renovar sus actividades, sus líneas de crédito y sus negocios. Es decir, los rumores de dificultad causaron la expectación de que sus recursos se limitarían y, esperando esto, los que trabajaban con Lehman empezaron a limitar su exposición. En los mercados financieros, siempre se actúa en base a lo que se espera que va a pasar, antes de que pase.

Lehman Brothers llegó a su situación, no porque tuvo mala suerte o porque el mercado o los reguladores estaban en contra de ellos. Hacía varios años que se especulaba, por lo menos en su entorno, que Lehman Brothers tenía problemas y que estaba mal capitalizado. Recuerdo que un conocido en esos años rechazó una buena oferta de trabajo porque dudaba de su futuro. Cuando los rumores que proliferaban incrementaron, el mercado lo tomó como confirmación de su debilidad y actuó en consecuencia. Con la lógica actuación de los que rodeaban a Lehman Brothers, se aseguró su caída.

En esos momentos, no sólo se dudó de Lehman Brothers. Cuando los bancos empezaron a ver la possibilidad de la suspensión de pagos de Lehman Brothers, también se empezó a cuestionar qué bancos estarían más expuestos en sus vínculos con esta entidad financiera y empezaron a limitar sus actividades con esas otras entidades bajo el punto de mira, y así sucesivamente. El contagio en acción.

Las autoridades financieras viendo esta situación dejaron a Lehman Brothers a su suerte y, con su actuación, el contagio tuvo consecuencias mayores. Como dije anteriormente en estas páginas:

Es verdad que la caída de Lehman Brothers causó problemas para el sistema financiero pero la causa no es por haberle dejado caer, si no por la forma en que lo hicieron. La incertidumbre y la falta de claridad sobre sus compromisos con otros participantes del sector financiero fueron los causantes del caos posterior, no la caída de Lehman Brothers en si. Garantizar que todos los bancos metidos en el sistema financiero se mantengan abiertos y en las mismas manos no es la forma de permitir que este mercado funcione de forma eficiente y sostenible. Dejarles caer y asegurar que la mala gestión tiene consecuencias negativas es el camino correcto a seguir.

Algunos comentaristas ya me han explicado que no creen en la posibilidad de quiebra controlada y algunos me han dicho que deberíamos rescatar bancos una vez, quizás dos, pero no a la tercera, como si los argumentos en contra de la quiebra controlada no existiera ‘a la tercera’.

Pues no estoy de acuerdo. No sólo es posible una quiebra controlada, pero se ha visto ya en el pasado, incluso en España misma, y en la segunda parte de este artículo, hablaré de estos ejemplos y de la mejor forma de dejar caer un banco sin poner en peligro el sistema financiero en general.

En El Blog Salmón | ¿Por qué no se debe dejar caer el sistema financiero?, ¿Por qué se rescató a los grandes bancos? y ¿Cómo funciona el sistema monetario?
Imagen | sdufaux

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