Compartir
Publicidad
Publicidad

¿Quién se ha llevado mi dinero?

¿Quién se ha llevado mi dinero?
Guardar
8 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Hace años se puso de modo un librito de cabecera para la gente dedicada al mundo de la empresa. Me refiero a ¿Quién se ha llevado mi queso? Así, entre nosotros, el típico libro de autoayuda infumable. Supongo que en parte fue la novedad, y en parte que coincidió con un inicio de ciclo expansivo en lo económico, pero es cierto que el libro pegó duro.

La obra versaba sobre la búsqueda de nuestro queso particular, nuestro Santo Grial. Para unos el dinero, para otros el trabajo perfecto, etc. Y nos dice como, ante la desaparición o imposibilidad de apreciación de ese Vellocino de Oro, debemos reconsiderar nuestras metas y no caer en la inmovilidad y las lamentaciones. Las dobles y triples lecturas del texto dan para mucho, pero entre nosotros, lo que me molesta es como se usaba por algunas organizaciones en aras a favorecer sus propios intereses (ahora que caigo, quizás no odiaba el libro, y si el uso del mismo).

El caso es que, ante la crisis financiera global (o debería decir el periodo de dificultades financieras objetivas globales) que venimos padeciendo, el título del libro me viene de perillas. Muchos se preguntan dónde esta el dinero, dónde la liquidez. Y es que, aunque quizás hayamos hablado de ellos con anterioridad, nunca esta de más recordar la importancia que en la crisis (de liquidez) tienen los conceptos de apalancamiento y de creación del dinero bancario.

En este sentido me parece sumamente ilustrativo el post que más abajo enlazo de Economía Forense. En él nos explica, de un modo muy sencillo a a la par que correcto, cómo funciona el sistema financiero a la hora de distribuir y crear dinero. A partir de un input de dinero en una entidad bancaria se genera, por el intercambio de depósitos entre entidades, por el flujo de eso propia cantidad, una progresión. Es como una piedra que cae en un estanque y va formando una onda cada vez mayor, pero cada vez más débil, hasta que muere. Así, la introducción en el sistema bancario de una unidad monetaria supone la puesta en circulación, por parte del propio sistema bancario de una cantidad sustancialmente mayor, que varia en función de determinados circunstancias.

Lo que también apunta es que esa pedrada positiva también tiene su contraparte. Y es que una variación en los coeficientes de caja que las entidades están obligadas a retener, o un cambio en el porcentaje de dinero físico en poder de los particulares afecta notablemente a esa masa monetaria en circulación. Y aquí es donde creo que el post debería ir más allá, pues en relación con esto está pasando algo más ¿Y qué es lo qué ocurre? Por un lado se están disparando la morosidad y los quebrantos incobrables, lo que supone un drenaje fortísimo a la mencionada liquidez, por no hablar de los ajustes de valoración de los activos en los que descansan buena parte de estos créditos: pero es que, además, las entidades financieras no se fían entre si. No se prestan dinero entre ellas. Y ello reduce la posibilidad de creación de ese dinero bancario. Por mucho que los Bancos Centrales inyecten dinero se encuentran con que los Bancos lo atesoran, con lo que el efecto de creación del dinero bancario es mucho más limitado de lo que debería ser. De ahí, en parte, la mencionada crisis de liquidez. En Economía no solo importan los volúmenes. También son fundamentales la distribución de los mismos y la velocidad a la que se mueven.

Vía | Economía Forense En El Blog Salmón | La inyección de liquidez puede ser contraproducente Imagen | gruntzooki

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos