Un trabajador de IKEA cuenta su experiencia laboral: “gano 1.300 euros al mes y estoy mejor que en muchos sitios”

Cobrar 1.300 euros al mes en IKEA no convierte a nadie en rico, pero sí puede situar a algunos empleados de base por encima de otros trabajos similares en comercio

La diferencia está en los complementos y beneficios: comedor, plan de ahorro y pensiones, retribución variable y descuentos para empleados

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Redacción El Blog Salmón

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Hay frases que explican mejor el mercado laboral que muchas estadísticas. “No me hago rico, pero estoy mejor que en muchos sitios” resume bastante bien la experiencia de algunos trabajadores de IKEA en España: un sueldo ajustado, pero acompañado de condiciones que, dentro del comercio, pueden resultar más competitivas que en otros empleos de base.

Según recoge El Español, algunos empleados de IKEA en España hablan de sueldos de unos 1.300 euros mensuales, incluyendo complementos. La cifra no es especialmente alta en términos absolutos, pero obliga a mirar algo más que la nómina nominal.

La pregunta de fondo es sencilla: cuánto gana realmente un trabajador de IKEA y qué parte de esa remuneración depende del salario base, los complementos, las pagas extra o los beneficios añadidos.

Un sueldo modesto, pero en la parte alta de algunos puestos base

Los datos citados por El Español muestran una horquilla bastante clara. Según HuffPost, en 2023 el salario base anual para un empleo de IKEA en categoría de personal base era de 15.705,65 euros brutos. Prorrateado en 12 mensualidades, eso equivale a unos 1.308 euros al mes si se incluyen las pagas extra.

Otros portales rebajan algo esa referencia. Jooble estima que el salario promedio de un trabajador de IKEA en España ronda los 13.536 euros anuales, lo que supondría aproximadamente 1.128 euros al mes en jornadas completas.

Indeed, por su parte, recoge opiniones internas de empleados que mencionan salarios cercanos a los 1.180 euros mensuales para puestos de base. En esas valoraciones también aparecen críticas: algunos trabajadores consideran que los sueldos son “muy bajos para el esfuerzo exigido”.

Con ese marco, los 1.300 euros mensuales quedan en la parte alta del rango para empleados de base, especialmente si se tienen en cuenta complementos y pagas extra. No es una cifra que permita grandes márgenes de ahorro o gastos extraordinarios, pero sí puede resultar más atractiva que otras alternativas comparables dentro del comercio.

Lo que IKEA añade más allá de la nómina

La remuneración no se limita al sueldo que entra cada mes en la cuenta. IKEA ofrece beneficios adicionales como comedor subsidiado, plan de ahorro y pensiones, retribución variable y descuentos para empleados. Esos elementos no sustituyen a una subida salarial, pero sí pueden mejorar la percepción global del empleo.

Además, IKEA negoció en 2023 con los sindicatos una subida media del 6,68% en los complementos salariales. Según el texto original, esas mejoras se incorporaron desde 2024 y situaron a la plantilla con uno de los salarios fijos más altos del sector de la distribución en España.

La clave está en que ese paquete puede hacer que el salario real de un trabajador supere los 1.300 euros mensuales si se suman complementos y beneficios. Pero el matiz es importante: eso no convierte el sueldo en alto, sólo lo hace algo más competitivo frente a otros empleos de base.

También hay una segunda cara. En opiniones compartidas en Indeed se repite una idea: el ambiente puede ser “bueno”, pero la carga de trabajo es intensa. Algunos empleados señalan que los salarios no compensan del todo el esfuerzo físico ni los turnos rotativos.

El artículo original también recoge una crítica reciente relacionada con Reino Unido e Irlanda. Allí IKEA habría prometido subidas salariales, mientras que no contemplaría aumentos similares para la plantilla española por ahora. Esa diferencia ha generado preocupación entre empleados.

En este punto, la negociación colectiva se vuelve decisiva. El convenio del sector de grandes almacenes regula muchas condiciones salariales y complementos, así que buena parte de las mejoras depende del acuerdo colectivo vigente y de la capacidad de negociación con los sindicatos.

Para quienes ascienden dentro de la compañía, la foto cambia. Puestos como coordinador, técnico o jefe de sección pueden superar esos niveles base. En esos casos, los 1.300 euros mensuales ya no serían un techo, sino más bien un punto de partida.

En definitiva, el caso de IKEA muestra una realidad bastante frecuente en el comercio: un salario que sigue siendo modesto, pero que puede ganar atractivo si se acompaña de complementos, beneficios y cierta estabilidad. La frase del trabajador funciona porque no vende una situación ideal. Describe algo más cotidiano: no cobrar mucho, pero sentir que se está algo mejor que en otros sitios.

Imagen: IA generada por Magnific.

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