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La crisis y los medios

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A finales de la semana pasada recordaba mis dudas sobre el tratamiento que, nuestra maltrecha economía, estaba recibiendo por parte del equipo médico habitual. Y, de paso, recordaba como la situación era muy similar a la generada por los otros shocks petrolíferos de de los 70 y 80: paro, inflación, terrorismo, miedo, etc.

Aquella crisis fue la primera en ser retransmitida por los mass media. Una crisis global, planetaria. Lo que significó se recoge muy bien en la película de Lumet, Network. Cine que habla de la crisis, del papel de los medios, de nuestra civilización, etc. Veo escasas diferencias con la situación actual. O si. Los volúmenes de los que hablamos son mucho mayores, inflados por el apalancamiento. También es mayor la difusión de la información gracias a internet. Lo único que es parece menor es el tiempo que nos queda para sustituir nuestro modelo energético.

Os dejo una de las secuencias fundamentales de la película. Y a continuación la traducción (como siempre, mala y un poco libre). Arranca con Howard Bale, el protagonista, lanzando su discurso a la cámara

No tengo que decirles que las cosas van mal. Todo el mundo sabe que van mal. Estamos en recesión. La gente ha perdido su trabajo o teme perderlo. El Dolar ya no vale nada.Los bancos quiebran. Los dependientes guardan una pistola bajo el mostrador.Los punkis corren salvajes por las calles y no hay nadie, en ningún lugar, que parezca saber que hay que hacer, y no se le ve el fin. Sabemos que escasean el aire puro y la comida. Y nos sentamos ante nuestra televisión mientras algún periodista local nos dice que se han cometido 15 homicidios y 63 crímenes violentos, como si fuese algo normal. Todos nosotros sabemos que las cosas van mal. Peor que mal, nos hemos vuelto locos. Es como si todo el mundo, en todas partes, hubiese enloquecido, y no nos atreviésemos a salir a la calle. Nos quedamos sentados en nuestro hogar y nuestro mundo se va empequeñeciendo. Nos decimos a nosotros mismos: -Al menos déjennos tranquilos en nuestras salas de estar, déjenme mi tostadora, mi TV y mis neumáticos radiales, y yo no diré nada. Sólo déjennos tranquilos. Bien, yo no los voy a dejar tranquilos, quiero que se enfurezcan. No quiero que se manifiesten, no quiero que protesten, no quiero que le escriben a su congresista, por que no sabría que decirles qué escribiesen. No se que hacer sobre la depresión ni la inflación, ni sobre los rusos, ni sobre el crimen en las calles. Lo que yo se es que lo primero que tienen que hacer es cabrearse. Vds. tienen que decir: -¡Soy un ser humano, maldita sea!, ¡mi vida es valiosa! Por tanto, quiero que se levanten. Quiero que todos Vds. se levanten de sus sillas. Quiero que se levanten ahora, y vayan a la ventana, la abren, saquen su cabeza y griten: -¡Tengo un cabreo de mil demonios y no voy a aguantar esto más! Quiero que se levanten ahora mismo...vayan hasta sus ventanas, abranlas, saquen sus cabeza y griten: -¡Tengo un cabreo de mil demonios y no voy a aguantar esto más! Las cosas tienen que cambiar, pero primero deben cabrearse,tienen que decirlo: -¡Tengo un cabreo de mil demonios y no voy a aguantar esto más! Entonces si veremos que hacer sobre la inflación, la depresión y la crisis del petróleo. Pero, primero, levántensen de sus sillas, abran la ventana, saquen sus cabezas , y griten: -¡Tengo un cabreo de mil demonios y no voy a aguantar esto más!

Aún siento un cosquilleo al ver esta escena.

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