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A propósito de la eliminación de la deducción por vivienda habitual

A propósito de la eliminación de la deducción por vivienda habitual
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Los fieles del lugar os habréis percatado de que tenemos chico nuevo en el blog. No, no es Faralo, es Remo, a quien ya podíais leer en otros blogs de la casa. Permitidme que os diga que estáis de enhorabuena, tiempo al tiempo. Eso si, al resto de editores nos va a obligar a andar vivos pues Eddy Merckx era un vago conformista al lado suyo. Lo cierto es que se me adelantó a la hora de tratar el anuncio de ZP de que, para el 2011, apostaba por la eliminación de la deducción por vivienda habitual (con sus matices).

He esperado a que dicho post madurase, a que se engrosase la lista de comentarios, para proceder a darle una segunda vuelta a esta caída del caballo, a esta conversión de ZP a las filas de los críticos con la deducción por vivienda habitual. Creo que quedan temas por tocar, y me gustaría hacerlo con vosotros.

Según nuestro Gran Timonel, la deducción por vivienda habitual ha de eliminarse para evitar nuevas burbujas, para cambiar el modelo productivo, etc. Sin embargo, la sensación generalizada, y coincido con ella es que eso son excusas de mal perdedor (por qué no lo hizo en su momento, si lo veía así, y no justo ahora?). En general, se apunta a una medida cortoplacista, táctica, dirigida a favorecer que se vacíen los stocks que acumulan los operadores de viviendas (promotoras y banca) Y para ello se recurre a una medida básica que conocemos bien los que trabajamos en el mundo de la empresa: las promociones han de tener limitaciones en cantidad, en tiempo, en lo que sea. Que me lo quitan de las manos, oiga. Este tipo de avisos del quesamacabató son los que mueven a la acción a los posibles compradores.

El problema es que esta táctica, mil veces usada, moralmente chirría un tanto, y especialmente en temas fiscales, ya que suele ir asociada a otra que es el descreme del del mercado. Tras finalizar dicho plazo, y bien si los objetivos no han sido alcanzados, bien si estaba preparado de antemano, se lanza una segunda nueva oportunidad, más ventajosa aún para que se suban al carro aquellos que no estaban motivados por la primera. Si a alguien le vale el ejemplo, el mundo de la tecnología de consumo es un claro referente de esta estrategia. La pregunta es si fiscalmente esto es valido.

Independientemente de que consideremos que esta pueda ser la estrategia de nuestro amado líder, lo cierto es que su apuesta plantea un problema. ¿Me garantiza ZP que si le hago caso y compro la vivienda se va a mantener en el futuro esa deducción? Lo digo, ya que supongo que a nadie se le escapa que es posible que dentro de 3 o 4 o 5 años alguien diga que se acabo, que se acabó cualquier tipo de deducción. En este país, la necesaria flexibilidad de las políticas fiscales ha acabado en una hipérbole que impide cualquier tipo de planificación financiero fiscal seria. aquellos que lleven unos añitos rellenando su IRPF saben de los que hablo.

Yo creo que la confianza, en su caso, no cotiza al alz,a especialmente si como leo en Blog Inmobiliario, para impulsar sus afirmaciones soltó la siguiente perla:

la desgravación fiscal por vivienda para la clase media y alta que el PP impulsó en 1999 ha sido la causa fundamental de la burbuja inmobiliaria, porque su efecto pernicioso llevó a duplicar su impacto en la renta de los ciudadanos, del 20% al 41% en los últimos diez años, mientras que sus beneficios se trasladaron directamente al precio de los inmuebles y no a las familias.

Creo que nuestro amigo piensa que tenemos mala memoria, o que directamente tenemos su mismo nivel en materias económicas. Cualquiera que haya hecho la declaración de la Renta antes del 99 sabrá cómo funcionaba el modelo de desgravación fiscal bajo los gobiernos socialistas. En esencia, y puedo equivocarme si digo que lo impulso Solbes, por un lado iban los intereses de los prestamos, y por otro la amortización y los capitales no financiados. la gracia estaba en que los intereses se reducían de la base imponible, mientras que el capital funcionaba de un modo similar al actual. Cualquier observador con los ojos abiertos es capaz de darse cuenta de que el sistema del PSOE beneficiaba claramente a las rentas más altas, pues permitía ir bajando la base imponible a los que ganaban más (la memoria me falla, pero creo que podían llegarse a importes de un 30% de la misma). Los ahorros fiscales que el sistema Gonzalez daba a aquellos con mayores rentas eran tremendos. Los principales benefiaciaros de las reforma del PP en materia de deducción por vivienda eran los colectivos de ingresos reducidos.

Frente a ello tenemos el sistema actual, que ha pasado por distintas etapas, pero que, en resumen, creo recordar que apenas supera los 2000 euros por cabeza en ahorro fiscal. ¿Esto es lo que ha hinchado el precio de la vivienda? Me parece un tremendo ejercicio de demagogia. Pero tranquilos, que la cosa puede tener su explicación, dado que, del plan presentado, parece ser que ganar más de 24000 euros te teletransporta a la clase media/alta. Os invito a que hagáis números y dejéis de quejaros, que sois todos de la cuerda de Briatore, y encima queréis gastaros su dinero, bueno, el vuestro, pero que ya dejó de serlo. Y es que, queridos amigos, esto no deja de ser una subida de impuestos, la primera de muchas que vienen, destinadas a pagar las ocurrencias de esta Administración. Muchos os preguntabais quien iba a pagar este chorro de gasto público. Pues, cuando alguien no tiene claro quien paga una fiesta, lo más probable es sea él quien lo esté pagando.

Y es que me niego a compartir la visión de otros bloggers, de la que parece deducirse que los beneficiarios de dichas deducciones deben pedir perdón, que viven a cuenta del Estado, que…lo cierto, y hace tiempo tuve este debate sobre la vaca lechera inmobiliaria con Alejandro sobre el tema, el modelo tributario español descansa, especialmente en las Comunidades y en los Ayuntamientos, sobre el sector de la construcción. Y decir esto es lo mismo que decir que quien acaba pagándolo son los curritos que se compran una vivienda. Ese currito que a día de hoy se deduce como máximo la escalofriante cifra de 1350 euros per capita por este concepto. Ese currito que si compara esta cifra con la parte del precio de su vivienda que ha ido destinada a los distintos impuestos, tasas, cesiones de los defensores de tanta política social e intervención del Estado, es posible que se lo tome a mal. Para que luego alguno te hable de regalos, de ayudas, ¿Quién regala a quien? Desconfiad de los regalos de los griegos, decían los troyanos. Y de los políticos, añado yo.

En El Blog Salmón | La modificación de la deducción por vivienda habitual no es buena idea
Más información | Iuris Civilis
Foto | Darcy MacCarty

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