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Antonio, jubilado con 1.000 euros de pensión: "Está muy caro, todo se va a comprar comida y corriente"

Con esa pensión asegura que ha llegado al punto de tener que renunciar a viajar

Antonio, jubilado con 1.000 euros de pensión: "Está muy caro, todo se va a comprar comida y corriente"
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redaccion

Redacción El Blog Salmón

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La pensión de Antonio ronda los 1.000 euros, pero su nómina mental la cierran cuatro partidas, alimentación, electricidad, gas y "gastos corrientes", que se tragan casi todo. "Está muy caro, todo se va a comprar comida y corriente", resume este jubilado, retratado por ElNacional.cat en una pieza de agosto que ahora mismo lee como un espejo de la España que no termina de cuadrar cuentas. Antonio recorre hasta veinte establecimientos para ahorrar un euro, no enciende la calefacción, se calienta con un calefactor de aire y una manta, y ha recibido facturas de 410 euros en un mes por luz y gas. Viajar, dice, queda "descartado". La jubilación, en su versión moderna, ya no es descanso: es gestión permanente de la escasez.

Su situación se enmarca en un contexto en el que existen grandes diferencias entre las pensiones. La pensión media del sistema español, incluyendo todas las modalidades, se situó en torno a los 1.373 euros al mes en agosto de 2026, según las cifras que difunde mensualmente el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, mientras que la pensión media de jubilación superó los 1.570 euros. Las pensiones de viudedad, por su parte, presentan una cuantía media notablemente inferior. Antonio se encuentra así por debajo de la pensión media de jubilación, en una zona donde el coste de los gastos básicos puede tener un peso importante sobre los ingresos mensuales.

El detalle más revelador del testimonio no son los 410 euros de la factura de la luz, sino la obsesión por la cesta de la compra. Antonio cambia de marcas, compara precios y recorre establecimientos para ahorrar: prácticas que reflejan cómo el encarecimiento acumulado de los alimentos ha obligado a muchos hogares a ajustar sus compras. La subida del IPC de alimentos, que llegó a rozar el 17% interanual en febrero de 2023, convirtió la compra semanal en una operación de cálculo. Antonio hace matemáticas, dice. Lo cierto es que hace lo que cualquier economista llamaría "optimización bajo restricción presupuestaria", solo que sin el consuelo del modelo teórico.

El frente abierto. Lo singular del caso es que Antonio no habla de grandes compras ni de gastos extraordinarios, sino de necesidades básicas que concentran buena parte de sus ingresos. El problema de fondo, en su caso, está relacionado con el poder adquisitivo de una pensión inferior a la media de jubilación y con el peso que tienen los gastos esenciales en su presupuesto. Desde 2022, las pensiones contributivas se actualizan anualmente conforme a la inflación para preservar su poder adquisitivo. Como recordaba El Blog Salmón hace unos días al hilo de la limpieza de hotel en España que cobra 1,50 euros por habitación, la pregunta estructural, no solo de Antonio, sino de muchos hogares, es la misma: cuánto cuesta, de verdad, llegar a fin de mes en este país.

Antonio habla de "comida normal" y "electricidad y gas", no de grandes compras; y concluye que las pensiones siguen "un poquito cortas". Una sola frase lo pone negro sobre blanco: cuando una parte muy importante del ingreso mensual se dedica simplemente a mantener la vivienda y llenar la nevera, queda poco espacio para otros gastos. El descanso, en su versión moderna, es gestión permanente de la escasez. Y la pensión, para Antonio, es sobre todo sustento.

Imagen | SHVETS production (vía Pexels)

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