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Vicente, agricultor de Valladolid: "Tengo 300 hectáreas y gasto 200.000 euros al año para mantenerlas"

Este año ha perdido el 50% de la cosecha de cereal por la sequía

Vicente, agricultor de 37 años: "Tengo 300 hectáreas y gasto 200.000 euros al año para mantenerlas"
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Redacción El Blog Salmón

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Vicente Carrasco, agricultor de 37 años, lleva toda la vida en Alaejos, un pueblo de la provincia de Valladolid con 1.427 habitantes según el INE, a más de 60 kilómetros de la capital provincial. Tiene 300 hectáreas repartidas entre Alaejos (60) y Castronuño (240, a 11 kilómetros), donde cultiva cereal y patata. La cifra que da vértigo es la de gastos: 200.000 euros al año entre gasóleo para sus tres tractores, amortización de maquinaria, semillas, averías, seguros y Seguridad Social. En un año normal, gana entre 20.000 y 25.000 euros. "De momento nos da para vivir", admite.

"Antes, 2.000 litros para llenar los depósitos de los tractores o en su uso para riego, costaban 1.000 euros. Ahora, podemos llegar a pagar más de 2.000"

La cita extensa de Vicente deja el caso en sus propios términos, según recogió El Español de Castilla y León hace unos días: "La subida de los precios en el campo se nota en todo. En los fitosanitarios o en el gasóleo. Antes, 2.000 litros para llenar los depósitos de los tractores o en su uso para riego, costaban 1.000 euros. Ahora, podemos llegar a pagar más de 2.000". El aumento del precio del gasóleo agrícola se ha convertido en una de las presiones sobre los costes del campo. A la presión económica se suma la meteorológica: "Este año hemos perdido un 50% de la producción de cereal. Hasta final de año no podremos valorar, en datos económicos, lo que esto significa".

Lo que el campo dice (y el INE calla)

El caso de Vicente no es exótico. Mientras el campo español agoniza, Mario, agricultor español en Australia, declara unos 6.800 euros al mes (El Blog Salmón, agosto de 2026), una cantidad muy superior a los 20.000-25.000 euros anuales que Vicente obtiene en un año normal. Una empresa ganadera familiar con 720 ovejas y 300 vacas en un pueblo confiesa que "en gastos se va un 70-80% de los ingresos" (julio de 2026), aunque ese porcentaje no puede trasladarse directamente al caso de Vicente porque no se conocen sus ingresos brutos. Y Pascual Cabedo, agricultor, recuerda que "las cebollas en el campo valen 9 céntimos, pero en los supermercados están a casi 2 euros" (julio de 2026): una diferencia de más de veinte veces.

Traducido a tu bolsillo y a tu cesta: si compras pan, patatas o cebollas, lo que pagas en el súper no llega al agricultor en proporción equivalente. Vicente lo formula así: "la principal dificultad está en el crecimiento de los costes de producción" y en que "el de los productos está igual que hace años". La letra pequeña está en la estructura de su explotación: mientras los costes del campo aumentan, los precios de venta no siempre acompañan. Vicente admite que sortea la crisis "ahorrando en las labores o echando menos abonos" (es decir, reduciendo insumos). El dinero que le queda en un año normal está entre 20.000 y 25.000 euros, aunque este año todavía no puede calcular cuál será el impacto económico de la pérdida del 50% de la producción de cereal.

El paso siguiente, si tu caso se parece al de un consumidor que quiere entender por qué el campo español está en crisis, no es comprar la fruta del agricultor local (eso ayuda, pero no resuelve por sí solo la matemática estructural). Es entender que el margen del agricultor se enfrenta a costes crecientes y a precios de venta que no siempre evolucionan al mismo ritmo. Vicente asegura que las "pequeñas explotaciones tienden a desaparecer porque no son rentables". La pregunta que queda abierta no es solo si Vicente sobrevivirá este año. Es qué pasa cuando una explotación de 300 hectáreas afronta 200.000 euros de gastos anuales y depende de que la cosecha acompañe para mantener su rentabilidad. El relevo generacional también depende de que esa matemática se sostenga. Si no llueve, no hay una cosecha aceptable; y si la producción cae, los costes siguen estando ahí. De aquí comemos todos, como recuerda el agricultor.

Imagen | Bruce Squiers (vía Pexels)

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