Cuando se habla de profesiones con sueldos elevados, solemos pensar en médicos, ingenieros… y pocos piensan en un “modesto” soldador.
Sin embargo, la industria lleva años buscando a este tipo de especialistas. La realidad es que no hay soldadores. Profesionales capaces de trabajar en proyectos de alta precisión, donde un pequeño error puede tener consecuencias económicas y de seguridad muy importantes.
Por ello, la experiencia, las certificaciones y la dificultad técnica hacen que algunos profesionales alcancen salarios muy superiores a la media española, especialmente cuando desarrollan trabajos de alto riesgo o aceptan destinos internacionales.
Este es el caso de Antonio Coto, un soldador sevillano de 27 años y fiel relejo de cómo una profesión tradicional puede convertirse en una de las mejor remuneradas del mercado cuando se adquiere una elevada especialización.
De una primera nómina inesperada a cobrar 70 euros por hora
Antonio recuerda que el primer sueldo que recibió cambió por completo su percepción del oficio. "Cuando cobré la primera nómina creía que habían puesto el número de cuenta mal y que se habían equivocado, pero no, en esto se mueve mucho dinero", explica al recordar aquellos primeros meses, en los que percibió unos 3.200 euros.
Según la Encuesta Anual de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE), el salario medio de un soldador ya se sitúa por encima de la remuneración media en España. A partir de ahí, la especialización puede disparar notablemente los ingresos.
De hecho, el especialista asegura que un profesional con experiencia puede llegar a cobrar "70 euros limpios por hora en buenos proyectos", una cantidad a la que, en muchos casos, todavía hay que añadir dietas y otros complementos asociados a desplazamientos o trabajos en el extranjero.
Una profesión de alto valor técnico
Gran parte de esas diferencias salariales se explican por el nivel de responsabilidad que exige este oficio. Antonio destaca especialmente la soldadura TIG (Tungsten Inert Gas), una de las técnicas más valoradas por la industria, y asegura que estos trabajos son comparables a "las cirugías médicas" por el grado de precisión que requieren.
Y es que, muchas de las tuberías y estructuras que pasan por las manos de estos profesionales transportarán posteriormente productos tóxicos o inflamables, mientras que un exceso de temperatura durante la soldadura puede inutilizar piezas cuyo valor alcanza miles de euros.
Cada unión debe ejecutarse con absoluta exactitud, ya que un pequeño defecto puede provocar averías de enorme impacto económico.
La elevada demanda de especialistas también se refleja en las ofertas de empleo. Una vacante publicada por la Asociación Española de Soldadura para un proyecto en Tanzania ofrecía entre 50.000 y 55.000 euros anuales para un ingeniero internacional de soldadura.
La soldadura subacuática, entre las mejor pagadas
Si existe una especialidad donde los salarios alcanzan cifras extraordinarias es la soldadura subacuática. Antonio Coto explica que "un soldador subacuático se cobra a 5.000 libras diarias", una cantidad que al cambio ronda los 5.900 euros.
Por ello, afirma que "puedo ganar 6.000 euros al día y solo tengo que trabajar tres veces al mes", aunque aclara inmediatamente que esa realidad responde a unas condiciones laborales muy particulares.
"Trabajas tres días al mes, durante tres meses y 40 minutos por jornada por las presiones", explica. Pero claro, la elevada remuneración compensa el enorme riesgo físico y las limitaciones que impone trabajar bajo el agua a gran profundidad.
Las inmersiones son muy cortas porque la presión y las condiciones del entorno obligan a restringir el tiempo efectivo de trabajo.
Además de una excelente preparación técnica, estos profesionales necesitan una formación específica en buceo industrial, protocolos de seguridad muy estrictos y una gran resistencia física y psicológica.
Por todo ello, aunque las cifras pueden parecer sorprendentes, no cualquiera puede acceder a estos salarios. Detrás de un soldador hay años de certificaciones, experiencia y una enorme responsabilidad en cada trabajo. Y claro, por ello faltan profesionales en este sector.
Imagen | El español
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