A estas alturas de verano, muchos contribuyentes ya habrán pagado la correspondiente cifra repercutida en la declaración de la Renta. Mientras muchos han recibido una devolución, a otros les ha tocado ingresar.
En estos casos, la opción más conocida es dividir el pago en dos partes: un primer abono del 60% al presentar la declaración y un segundo del 40%, que se carga automáticamente el 5 de noviembre.
Pero ojo, existe una alternativa que muchos desconocen y que puede facilitar el cumplimiento de las obligaciones tributarias. Sobre todo para aquellos donde los ahorros no dan más de sí y van con el agua al cuello, económicamente hablando.
Se trata del aplazamiento o fraccionamiento de la deuda con la Agencia Tributaria, un procedimiento habitual que, si se tramita correctamente, evita retrasos y posibles incidencias administrativas.
Una opción poco conocida para quienes deben pagar a Hacienda
“Hacer bien este trámite puede ahorrarte mucho tiempo y también dinero”, explica Roberto Gómez, técnico del Cuerpo de Técnicos de Hacienda. Y es que, se trata de un trámite mucho más frecuente de lo que parece.
El experto señala que la solicitud requiere completar correctamente varios apartados y que los errores más comunes suelen provocar requerimientos posteriores que retrasan la resolución del expediente.
Los cinco datos que hay que revisar antes de presentar la solicitud
El experto recuerda que “este es uno de los trámites más frecuentes que veo en mi día a día en la Agencia Tributaria y su correcta cumplimentación puede ser determinante”.
El primer apartado corresponde a los datos del deudor. En este punto destaca que “aquí es muy importante tener en cuenta la cuestión de los codeudores”.
En declaraciones conjuntas del IRPF, cualquiera de los dos cónyuges puede presentar la solicitud. No obstante, recomienda que “para ahorrar tiempo, es más recomendable que la presente aquel a quien le han reconocido la deuda”.
El segundo elemento es la clave de liquidación. Para Gómez, “es importante indicarla correctamente para que no haya lugar a equívocos y se aplace una que no es o no se pueda identificar la deuda a aplazar”.
Otro aspecto esencial es el número de cuenta bancaria donde se efectuarán los cargos. El experto advierte que “en caso de no incluirlo, o de incluirlo incorrectamente, se enviará un requerimiento de cuenta con el consecuente retraso que ello conlleva en la tramitación del aplazamiento”.
Hasta 24 cuotas para particulares
Uno de los datos que más llama la atención es el número máximo de pagos permitidos. Roberto Gómez recuerda que “el máximo son 24 plazos o cuotas de 50 euros”. Este límite se aplica a las personas físicas, mientras que en el caso de las sociedades el máximo permitido es de 12 cuotas.
También es necesario elegir el día del cargo mensual. “Será el día 5 o 20 de cada mes y hay que indicarlo, porque si no se indica, el programa coge el que corresponda y si se prefería el otro habría que cambiarlo presentando una nueva solicitud”, explica.
Finalmente, resume la importancia de presentar correctamente toda la documentación: “El número de solicitudes diarias es mucho más elevado de lo que nos podemos imaginar. Así que la correcta cumplimentación de este documento es fundamental para su correcta tramitación y para ahorrarse mucho tiempo y requerimientos”.
Una deuda tributaria que mueve miles de millones
La importancia de todos estos procedimientos también se refleja en el volumen de deuda pendiente con la Administración. Actualmente, más de 5.800 grandes contribuyentes y empresas mantienen deudas con la Agencia Tributaria superiores a 600.000 euros cada una, acumulando conjuntamente más de 15.400 millones de euros. Y eso sin contar las deudas de los pequeños y medianos contribuyentes, claro está.
A ello se suma la deuda pública del conjunto de las administraciones españolas, que ronda los 1,6 billones de euros, una cifra equivalente a más de 33.000 euros por habitante.
Aunque esta última no guarda relación directa con las deudas tributarias individuales, ayuda a dibujar la magnitud de los compromisos financieros que existen en el ámbito público y la importancia de gestionar correctamente cualquier obligación fiscal.
Imagen | El español
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