HOY SE HABLA DE

Juan Roig, dueño de Mercadona, sobre las dificultades de su empresa: "Todos los empresarios tenemos los mismos problemas: la diferencia es el número de ceros"

El presidente de la cadena avisa de que perder el control de los datos puede paralizar cualquier negocio, sin importar su tamaño

Juan Roig, dueño de Mercadona, sobre las dificultades de su empresa: "Todos los empresarios tenemos los mismos problemas: la diferencia es el número de ceros"
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
redaccion

Redacción El Blog Salmón

Editor
redaccion

Redacción El Blog Salmón

Editor

"Todos los empresarios tenemos los mismos problemas: la diferencia es el número de ceros". Así se expresaba Juan Roig en la ceremonia de graduación de la escuela de negocios EDEM el pasado 28 de mayo. Se trata de una reflexión que también sirve para entender uno de los aspectos clave de la digitalización de las empresas. Como recoge La Razón, el presidente de Mercadona explica que tanto una tienda de barrio como una gran cadena pueden enfrentarse a problemas similares cuando falla su infraestructura informática. Por ejemplo, perder el acceso al inventario o a los sistemas de gestión puede ser suficiente para bloquear las ventas. No importa el tamaño de la compañía.

En estos casos, lo habitual es externalizar parte de la infraestructura de servidores. Se deja en manos de un proveedor que se encarga de la gestión técnica. Pero esto no significa que podamos olvidarnos de la seguridad. La protección de los datos es una responsabilidad compartida entre el proveedor y el negocio. También debemos preocuparnos por cómo controlamos los accesos y qué personas pueden consultar cada tipo de información. Es importante proteger nuestras cuentas con un segundo factor de autenticación. Además, existe una regla que se llama 3-2-1. Debemos mantener tres copias de nuestros datos, incluyendo el original, utilizar dos tipos de soporte diferentes y guardar al menos una de ellas fuera de nuestras instalaciones. El objetivo es poder recuperar nuestros documentos críticos. No queremos que el negocio dependa de un único dispositivo o de la memoria de algún empleado que conoce nuestra contraseña. El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) recoge recomendaciones para mejorar la protección y la capacidad de recuperación de las empresas.

122.223 incidentes de ciberseguridad gestionados en España durante 2025

El precio del rescate. En este punto es donde aparecen los ceros de Juan Roig. En el último balance del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) se recogen los 122.223 incidentes de ciberseguridad gestionados en España durante 2025 por este organismo. Un 26% más que el año anterior. No solo las grandes multinacionales están en riesgo. Las pequeñas empresas también pueden verse afectadas. Los ataques pueden provocar pérdidas económicas e interrupciones de la actividad. Además, las compañías deben hacer frente a los costes de recuperación de los sistemas y la información. En el caso del ransomware (secuestro virtual de nuestros equipos y archivos a cambio de un pago), además de la posible extorsión, tenemos el problema de que no sabemos si vamos a recuperar realmente nuestros datos aunque paguemos.

Para muchos pequeños comercios puede ser un problema difícil de superar. Según un informe de Vodafone Empresas elaborado en colaboración con INCIBE, el 60% de las pymes que sufren un ciberataque grave se ve abocado al cierre en los seis meses siguientes. Además de la pérdida de ingresos, también hay que pensar en el parón de actividad y en la posible pérdida de clientes. Otro problema es el daño reputacional. Aunque recuperemos parte de los archivos, no es tan sencillo recuperar la confianza de nuestros clientes. Tampoco es fácil compensar la falta de ingresos durante el periodo de inactividad. Otro aspecto que debemos tener en cuenta son los ataques a la cadena de suministro. Las redes criminales también utilizan este tipo de estrategias. En vez de dirigirse directamente contra nuestra empresa, pueden explotar alguna vulnerabilidad de nuestro proveedor tecnológico. De esta forma consiguen entrar en nuestros sistemas. Se trata de lo que se conoce como ataque a la cadena de suministro, una amenaza que puede afectar a muchos negocios a la vez, especialmente si utilizan el mismo programa o servicio. Así, una única brecha puede comprometer información sensible, como datos de clientes, facturación o nóminas. Es como si dejásemos la llave de la caja fuerte puesta. 

Es decir, confiamos plenamente en el servicio que hemos contratado sin revisar los permisos ni las medidas de seguridad. En el caso de una cadena de supermercados, existe un presupuesto tecnológico que permite montar murallas y defensas millonarias. En el de una pequeña tienda, apenas hay recursos para proteger su lista de existencias más básica. En ambos casos dependemos de que nuestros sistemas informáticos funcionen correctamente cuando subimos la persiana, porque de ello depende buena parte del modelo de negocio. La diferencia está en los recursos disponibles para prevenir un ataque y recuperarnos de él. Como decía Roig, los problemas empresariales pueden ser los mismos. Solo cambian los ceros.

Imagen | Mercadona

Inicio