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Paraísos fiscales autonómicos: más invento de políticos que realidad

Paraísos fiscales autonómicos: más invento de políticos que realidad
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HOY SE HABLA DE

¿Es la Comunidad de Madrid un paraíso fiscal autonómico? Esa cuestión se lleva moviendo en los últimos días. Los impuestos en Madrid son ligeramente más bajos que en otras comunidades como Cataluña, al igual que la comunidad autónoma en la que se encuentra la capital del estado tiene el impuesto de sucesiones al 99%, al igual que en Andalucía, Murcia y Extremadura. Además Cantabria lo tiene bonificado al 100%, pero ¿cuándo hemos oído hablar del paraíso fiscal de Santander? Además el impuesto sobre el patrimonio en Madrid está completamente bonificado.

Lo primero que debemos de entender es que la financiación autonómica en España es algo extremadamente complejo. Empezamos porque parte por dos sistemas completamente distintos, uno para las comunidades autónomas de País Vasco y Navarra (a las que se les ha acusado de ser un paraíso fiscal en repetidas ocasiones) y otro para el resto de comunidades autónomas. El primero depende de la recaudación en manos de las haciendas forales, que recaudan los tributos y pasan parte al estado central. Las haciendas forales a su vez recaudan en unos territorios muy pequeños, porque en la comunidad autónoma vasca hay tres, una por provincia.

Para el resto de comunidades autónomas, tenemos que las financiación autonómica depende de tributos se dividen en propios, cedidos y transferencias autonómicas. En el caso de Madrid tiene aquellos tributos que dependen de la misma más bajos, pero también tiene menos tributos propios.

Paraísos fiscales subnacionales ¿lo es Madrid?

¿Es posible hacer un paraíso fiscal subnacional? La verdad es que sí, aunque no necesariamente en España es posible hacerlo en España. En EEUU la competencia fiscal que cada estado acaba teniendo impuestos muy distintos. El Estado de Oregón tienen su “sales tax” (un impuesto sobre las ventas que a primera vista parece el IVA, pero no es el IVA) al 0%. Además existen siete estados en los que no existe Income Tax (un impuesto parecido al IRPF español), que son Washington, Nevada, Texas, Wyoming, Dakota del Sur, Florida y Alaska, y otros dos con unas condiciones muy favorables en este impuesto que son Tenesse y New Hampshire que hacen que sean casi paraísos fiscales.

Pero a nadie se le ocurre decir en EEUU que los estados de Oregón y Washington son paraísos fiscales, de hecho tienen fama de ser lugares con los impuestos altos debido que son estados con fuerte presencia del partido Demócrata en las instituciones. En cambio sí se ha acusado a Delaware, Wyoming y a Nevada de ser paraísos fiscales. Es en Delaware donde están registradas empresas como Google, Bank of America o Coca-Cola. A nivel Europeo, hay quién dice que Luxemburgo es un paraíso fiscal. Pero también es cierto que dentro de la UE tampoco se puede hablar de paraísos fiscales, por la normativa europea que obliga a cierta transparencia. A nivel nacional también se ha acusado a País Vasco y Navarra de serlo y de drenar las empresas de las comunidades adyacentes como hemos comentado antes.

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Como hemos comentado anteriormente, ser un paraíso fiscal no te convierte automáticamente en un país rico, existen paraísos fiscales extremadamente pobres, conseguir ser rico es un procedimiento más complejo. Además, ser un paraíso fiscal no se consigue sólo con impuestos bajos, sino con una serie de regulaciones, algo que no corresponde tratar hoy.

¿Es Madrid un paraíso fiscal? Pues varios expertos consultados por Maldita Hemeroteca llegan a la conclusión de que no, Madrid no es un paraíso fiscal. Si es cierto que tiene unos impuestos más bajos, pero también que está dentro de su potestad autonómica bajarlos. Además habría que añadir que las Comunidades Autónomas españolas tienen menos capacidad de alterar sus tributos que los estados de EEUU.

También tenemos que como muestra El Diario, aunque Madrid tiene unos impuestos más bajos para las rentas más altas, también los tiene más bajos para las rentas más bajas. Es decir, la comunidad de Madrid ha aceptado bajar los impuestos a cambio de gastar menos en servicios públicos. Además, los márgenes que tienen las Comunidades Autónomas para definir sus impuestos son relativamente estrechos, antes de 1997 no podían hacerlo.

Aquí entramos en una de las ventajas de la descentralización, poder votar con los pies, es decir, fijar nuestra residencia en un ente subnacional distinto porque las condiciones de este nos convencen más. De hecho esto a una medida más grande sucede en los países de la Unión Europea.

Volviendo al impuesto sobre el patrimonio, este sólo aplica en cuatro estados europeos: España, Noruega, Bélgica y Suiza. No parece que estados conocidos por su generoso estado del bienestar como Francia, Alemania, Suecia, Holanda o Dinamarca tengan un problema muy grave por no tenerlo. La competencia entre países fiscales de la UE sucede. En el caso del impuesto del patrimonio mudándonos y fijando la residencia en países cercanos como Portugal o Francia lo podemos evitar legalmente, sin problema alguno.

Eliminar la competencia elimina la mayor ventaja de la descentralización

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Para mí la mejor ventaja de un sistema con entidades subnacionales es la competencia que permite entre los territorios. Eso es algo que se aplica en muchos países. Por ejemplo desde fuera China parece monolítica, pero lo cierto es que entre sus administraciones subnacionales existe una fuerte competencia. Al gobierno chino le gusta experimentar desde la apertura de las primeras Zonas Económicas Especiales como Shenzhen (en la frontera con Hong Kong) o Pudong (al lado de Shanghai). Ahora son las zonas de china más desarrolladas de todas.

Esto también sucede en Europa. Normalmente vemos los estados como entidades uniformes, pero por ejemplo Suiza está altamente descentralizada. Tanto que Suiza a veces parece más una amalgama de micropaíses. La disponibilidad de transporte público y vehículos privados hace que los suizos se puedan cambiar fácilmente a otro cantón si ese les convence más para temas como los impuestos o la calidad de los colegios de los hijos. Volviendo al impuesto del patrimonio en Suiza este varía entre un 0,3 y un 1%, siendo más alto en los cantones francoparlantes que en los germanoparlantes. No parece que este impuesto esté afectando mucho a la capacidad recaudatoria suiza.

Pregunta a los lectores ¿estamos ante una rabieta de los perdedores en la competencia entre regiones o de verdad tenemos paraísos fiscales autonómicos?

En El Blog Salmón | ¿Cómo deben tributar Apple y las otras multinacionales? y ¿Qué tendría que hacer España para atraer a teletrabajadores?

Más información | ABC

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