Curro Cordero acudió hace unas semanas al plató de Antena 3 para exponer una paradoja que define parte de la realidad económica española, y que cada vez genera más debate: sus ingresos como jubilado superan con creces el salario de sus hijas. Lo hizo en un debate en el programa de Sonsoles Ónega (vía ABC) donde se expuso una brecha generacional en la que determinados pensionistas cobran más que los jóvenes.
Tiene 67 años, con 43 años cotizados a la Seguridad Social y 18 meses de servicio militar en la Marina, y durante su intervención en ‘Y ahora Sonsoles’, defendió su pensión. “Cobro una pensión de 1.780 euros. Después de 43 años cotizados y 18 meses de servicio militar me lo merezco“, aseguró. Además, añadió que dispone de “24 horas al día” para dedicarlas a sus aficiones, mientras sus hijas perciben nóminas que rondan los 1.200 euros y deben hacer frente al pago de una hipoteca. “Antes de que les falte algo a ellas, que me falte a mí la vida”, sentenció. Junto a Cordero, otros jubilados, como Pedro Conde, corroboraron la diferencia entre las pensiones y los salarios de algunos jóvenes: cobra 2.500 euros mensuales y reconoció que su hija ingresa 400 euros menos desempeñando un papel similar.
Una ilusión estadística
¿Qué quiere decir esto? Simplemente, que existen diferencias importantes entre los ingresos de los distintos grupos de edad. Un dato del Instituto Nacional de Estadística (INE) permite observar la evolución de los salarios, aunque las estadísticas salariales más recientes publicadas en 2026 corresponden a datos de 2024.
La diferencia entre jóvenes y mayores también aparece en la evolución de los ingresos reales. Un análisis basado en datos de la OCDE señala que los ingresos reales de los trabajadores de entre 18 y 29 años disminuyeron un 3% entre 2008 y 2024, mientras que los de las personas mayores de 65 años aumentaron un 18%. Esto ayuda a entender por qué la brecha generacional se ha convertido en uno de los principales debates económicos en España. La evolución de las pensiones también ha sido diferente. Las prestaciones se revalorizan anualmente conforme a la ley vigente y, desde 2022, la referencia está vinculada a la evolución del IPC. La Seguridad Social publica cada año las cuantías y las condiciones de revalorización de las pensiones.
El invierno demográfico
La brecha intergeneracional también se produce en un contexto de envejecimiento demográfico que tensiona las cuentas de la Seguridad Social. Según la OCDE, la tasa bruta de sustitución de España se sitúa alrededor del 80% para determinados perfiles de trabajadores con una carrera completa, una de las cifras más elevadas entre los países de la organización. La tasa de sustitución permite comparar la primera pensión con los ingresos previos a la jubilación, aunque su cálculo depende de factores como el salario, los años cotizados y el supuesto de carrera laboral utilizado. La cifra española es superior a la media de la OCDE, situada alrededor del 52%.
En todo caso, el envejecimiento de la población supone un reto para el sistema de pensiones. La OCDE ha advertido de que España afrontará mayores presiones fiscales relacionadas con el envejecimiento y el gasto en pensiones, mientras que una población activa proporcionalmente menor puede dificultar la financiación del sistema en las próximas décadas. Las matemáticas de este sistema plantean así un desafío especialmente relevante para las generaciones más jóvenes, que tendrán que desarrollar su carrera en un país con una población cada vez más envejecida y con un gasto en pensiones que seguirá teniendo un peso importante en las cuentas públicas.
Imagen | Y ahora Sonsoles
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