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Gallinas, gallos, y empresas

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Me ha hecho pensar Telémaco con un post de su Blog, La Maldición de Sísifo. Es de esos posts pequeñitos pero que te da pie a muchas ideas. Bueno, quizás mi madre diría ocurrencias. Y es que mira que pensar en Gallinas....

Telémaco nos cuenta que esta demostrado que una Gallina corre más rápido por un grano partido en cuatro pedazos que por el mismo grano sin partir. Y yo, al igual que Telémaco pienso que no, que no somos tan diferentes. Se me ocurren bastantes casos análogos en el comportamiento empresarial. Por ejemplo a la hora de fijar objetivos con que habilidad algunos los fraccionan, los desmenuzan, para evitar que la inmensidad de los mismos nos lleve a a la apatía o a la parálisis por análisis. Vamos, un clásico del divide y triunfa.

Pero es que aún hay más. Ahí esta esa política salarial de muchas empresas de, frente a subidas pero dilatadas en el tiempo, optar por pequeñísimas subidas pero mucho más cercanas entre si, combinado, como no podía ser menos con un sueldo inicial más bajo. Según los defensores de esta tesis, al trabajador (o gallina) asimila la subida de sueldo (el pedazo de grano) en un plazo relativamente corto de tiempo, escasos meses, desapareciendo su efecto motivador, que va más unido al hecho de la subida que a la cuantía en si. Y ademas, añado yo, suele ser más barato, sobre todo si sabe que si se porta mal le vas a hacer vomitar el grano. Para que no me acusen de sexista voy a señalar otro ejemplo con Gallos. Supongo que todos conocemos el efecto Coolidge, aunque sea en su vertiente practica. Parece ser que los Gallos le enseñaron a la Primera Dama como la capacidad de recuperación de su marido tras el acto sexual era mucho mayor ante un nuevo estímulo sexual (vamos, otra gallina que cubrir). La justificación de este canto a la poligamia se fundamenta según algunos en un principio de perpetuación de la especie, en una maximización de la actividad fecundadora. Viene a ser una fuerza contraria/complementaria de la que parece impulsar la monogamia como mejor marco para el desarrollo de una estructura social sólida.

Pero ciñéndonos a las empresas, creo que es totalmente aplicable. Me sorprende ver como hay gente que después de 20 años sigue encantado de la vida en el mismo puesto y realizando exactamente las mismas funciones. Aunque cada vez son menos, cada vez compruebo como hay Gallos-profesionales que buscan no anquilosarse en un puesto, salir de su zona de comodidad, complicarse la vida y de algún modo, diseminar su ADN por este mundo laboral. Y creo que este trasiego, estas infidelidades para algunos, garantizan, la supervivencia de nuestro modelo socioeconómico, lo mismo que también contribuye al mismo una cierta estabilidad en las relaciones laborales. No todo va ser ir de gallinero en gallinero.

Si, podemos aprender mucho de los animales. Mucho más que de algunos profesionales de la gestión empresarial (perdón, pero me estoy mordiendo la lengua).

Vía | La maldición de Sísifo En El Blog Salmón | A vueltas con los "mercenarios" laborales

Foto | Mr. Happy

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